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Objetos Art Deco para una mujer liberada

Por Silvia Celi

La Escuela de Artes de la Joyería de Van Cleef & Arpels, en París, presenta por primera vez, en Francia, una selección de la colección de objetos preciosos de los príncipes Sadruddin Aga Khan. Además de revelar la maestría de los orfebres de la época Art Deco, estos objetos son un testimonio de la liberación de la mujer después de la Primera Guerra Mundial.

“Todos los objetos son femeninos y muestran la alegría de vivir y la sofisticación que imperaban entre la primera y la segunda guerra mundial”, explicó a RFI Nicolas Luchsinger, uno de los comisarios de la exposición.

“Precisamente la mujeres comenzaban a fumar, empezaban a liberarse. Después de la primera guerra mundial le habían tomado gusto al trabajo, habían cambiado su modo de vida, se cortaban el cabello, se maquillaban, fumaban, bailaban el Charleston y esos objetos las acompañaban en ese nuevo estilo de vida”, añadió.

Y se quitaron hasta el incómodo corsé

“Además, la moda también había cambiado. Se habían liberado del corsé y llevaban trajes más cómodos, holgados. Por otra parte empezaron a ocupar posiciones más importantes en la sociedad. En ese periodo que se denomina art adeco ya se sentía la inminencia de la segunda guerra mundial, lo que suscitó un deseo importante de divertirse", precisa el comisario.

"Era una sociedad cada vez más internacional gracias a los barcos trasatlánticos que cruzaban el océano entre Nueva York y París. En esos objetos se ve claramente la influencia internacional".

La orfebrería se adaptó al nuevo estilo de vida femenino

“La tecnología se adaptó a ese nuevo estilo de vida. Esas cajitas son miniaturas de las necesidades de la mujer en esa época. En algunas de ellas, por ejemplo, hay un reloj para que puede ver la hora porque una mujer elegante no debía llevar reloj, ni siquiera debía estar enterada de la hora porque si se divertía se quedaba toda la noche, si se aburría simplemente se iba", señala este experto de Van cleef & Arpels..

En los años cincuenta sesenta era común ver a una mujer viajando con su nécessaire a la mano. Un maletín que contenía su maquillaje cremas etc. Pero en estos minúsculos necessaires, tan elegantes y lujosos, ¿qué podían llevar?

“En un nécessaire podía haber cigarrillos, un encendedor, un reloj, un lápiz labial, sombra para los ojos y colorete para las mejillas. En fin, todo lo que una mujer necesita para retocar su maquillaje cuando asiste a un evento. A veces también había un mini carnet con su mini lápiz para anotar algo", comenta Luchsinger.

“Hay que señalar que se trata de superficies planas de manera que los joyeros de la época se dieron a fondo para expresar su creatividad porque es mucho más difícil demostrar la creatividad en un collar, en una sortija, en una pulsera o en un prendedor, pero en una caja se puede jugar con la técnica del mosaico, por ejemplo, con el engaste de las piedras, los materiales, la combinación de colores…es en ese trabajo en donde el joyero puede realmente expresarse", insiste..

¿En dónde llevaban las mujeres esas miniaturas tan valiosas?

“Tenían bolsos de mano, a veces estuches para protegerlas, pero el objetivo era que se vieran para mostrar su riqueza, su estatus social con esas cajas extraordinarias. Así que las damas las colocaban al lado de ellas en la mesa, si estaban en un restaurant, sobre la barra de un bar, porque eso formaba parte de la liberación femenina, salir solas, ir a un bar con los hombres lo que anteriormente les estaba totalmente prohibido”.

Desde el punto de vista económico,¿esa nueva mujer aporto algo a la Alta Joyería?

“Con toda seguridad porque a raíz de la primera guerra mundial una buena parte de la clientela adicional de esas grandes casas de la joyería francesa desapareció. Ya no había Imperio en Rusia, el Zar había sido asesinado, ya no había Kaiser en Alemania ni en Austria. Entonces surgió una nueva clase social que venía del sector industrial con mucho dinero y quería mostrarlo. Eran nuevos ricos, pero bueno, es con dinero que se desarrolla el buen gusto, la creatividad y sin dinero los joyeros no podrían subsistir”, respondió el comisario..

Hoy en día, por más rica que sea una mujer, ya no sale a bailar con uno de esos estuches, testimonios de una época que no volverá y de una tecnología que ya no es rentable, ni siquiera para la casa de orfebrería más prestigiosa.

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