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Objeción de conciencia y aborto, un tema tabú en Francia

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aufeminin.com

En Francia, más de 40 años después de la Ley Veil sobre la despenalización de la interrupción voluntaria del embarazo, las desigualdades persisten. Los objetores de conciencia y la falta de profesionales son un freno al acceso al aborto.


Sí, el aborto está inscrito en la ley francesa desde 1975 y cubierto por la Seguridad Social desde 1982 (al 100% -con actos y exámenes adicionales incluidos- desde el 1 de abril de 2016). Y desde junio de 2016, matronas y matrones están habilitados para practicar el aborto inducido por medicamentos al igual que un médico. Los plazos para abortar han sido ampliados, la entrevista obligatoria ha sido suprimida, y ya no hay que justificarse ni dar explicaciones…

¡No, aún no se aborta libremente en Francia!
Tribuna del Servicio de Planificación Familiar en Marie-Claire

Pero en la práctica es diferente. En Francia como en otros países, existe la llamada “objeción de conciencia” que da al profesional “el derecho a negarse a realizar un acto médico, por lo demás autorizado por la ley, pero que el médico estima contrario a sus propias convicciones personales, profesionales o éticas”, salvo en casos de emergencia, según reza la definición del Consejo Nacional del Colegio de Médicos. El médico tiene la obligación de informar enseguida al paciente de su posición personal, y de explicarle dónde y cómo lo podrán atender de manera adecuada.

Se calcula que se practican unos 200.000 abortos al año en Francia, pero no existen cifras precisas que permitan evaluar la proporción de médicos que hacen uso de la objeción de conciencia. Desde 2002, los establecimientos públicos que dispongan “de camas o puestos autorizados en ginecología obstétrica” no pueden negarse a practicar interrupciones voluntarias de embarazos. En cambio, establecimientos privados que no tengan un acuerdo con el Estado pueden ampliar la objeción de conciencia a todo su centro.

Consecuencias concretas de la objeción de conciencia

Desde enero de 2018, el hospital de Le Bailleul, en el departamento de la Sarthe, ya no practica abortos tras la jubilación de un médico y el recurso de tres otros a su objeción de conciencia. La actividad podrá retomar en septiembre, anunció la ministra de Salud Agnès Buzyn, con la llegada de un médico de la ciudad de Saumur y el aumento del tiempo de trabajo de otro profesional. Mientras tanto, las pacientes están siendo atendidas en las ciudades de Le Mans y Angers.

Faltan profesionales durante el verano, explica una tribuna del Servicio de Planificación Familiar francés publicada en la revista Marie-Claire en julio, y sobre todo en territorios rurales. Esto obliga a las mujeres que quieran abortar a recorrer largas distancias hasta encontrar un centro que les pueda acoger.

'Libres de nuestros derechos', campaña del Servicio de Planificación Familiar. @leplanning

Además, denuncia la tribuna, existen médicos que se niegan a practicar abortos sin decirlo abiertamente y multiplican las citas y los actos médicos opcionales para que la paciente pierda tiempo en el proceso. Otros les hacen preguntas incómodas, les piden volver con el “padre”, hablando de la necesidad de una decisión conjunta, cuando no les hacen escuchar el “corazoncito que late” durante la ecografía.

Una francesa sobre tres recurre al aborto al menos una vez en su vida. Desde países donde todavía se lucha por su legalización, como Argentina, Francia parece el paraíso. Pero el derecho de las mujeres a disponer de su cuerpo sigue siendo un derecho frágil.