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En Turquía, no prendió la “nueva generación piadosa” deseada por Erdogan

Por RFI

Según varios estudios y encuestas, la sociedad turca no es más religiosa que hace una década pese a las grandes sumas gastadas por el Gobierno para crear lo que Erdogan llamó “una nueva generación piadosa”.

Por nuestro corresponsal Andrés Mourenza.

El partido islamista que gobierna Turquía, AKP, hizo una serie de esfuerzos con el objetivo de inculcar la religión desde las edades más tempranas, con programas infantiles por ejemplo, siguiendo las directivas del presidente turco, Recep Tayyip Erdogan, quien dijo querer educar “a una juventud religiosa”.

En los más de tres lustros de gobierno islamista se han construido unas 15.000 nuevas mezquitas, también se ha multiplicado el número de institutos que ofrecen educación religiosa y sus alumnos han pasado de 65.000 en el año 2002 a 1 millón 200.000 en la actualidad. El presupuesto de la Dirección de Asuntos Religiosos ha crecido exponencialmente y es ya superior al de los ministerios de Cultura, Medio Ambiente o Tecnología.

Sin embargo, el mes pasado, la compañía demoscópica Konda publicó un estudio sobre los cambios sociales vividos por Turquía en la última década. Y entre los datos que muestran cómo la sociedad turca se ha hecho más urbana y está crecientemente ligada a internet y las redes sociales, destacan otros datos sobre las creencias religiosas: al contrario de lo pretendido por el gobierno, los turcos no son hoy más religiosos que hace diez años.

El número de ateos y no creyentes ha pasado del 2 % al 5 % de la población. Y se ha reducido en siete puntos, en cambio, el grupo de quienes se definen como religiosos o como devotos, si bien siguen sumando al 60 % de los turcos. El resto de la población, simplemente dice creer en Dios, sin más adjetivos. No se trata de grandes cambios, pero precisamente el hecho de que no hubo cambios demuestra que el proyecto de islamización del gobierno turco no ha calado en la sociedad.

“No es algo que ocurra exclusivamente en Turquía, otros estudios hablan del aumento del ateísmo y la reducción de la religiosidad en países como Arabia Saudita e Irán. Lo que tienen en común estos tres países es que están regidos por gobiernos religiosos. Allá donde el Gobierno utiliza la religión para tapar sus pecados, su autoritarismo y su represión, la gente empieza a alejarse y a odiar la religión que profesa su gobernante”, comenta el teólogo Ihsan Eliaçik.

Los expertos advierten que son precisamente los jóvenes quienes más se distancian de la religión. Ya el pasado año, un simposio de profesores concluía que los estudiantes turcos se sienten cada vez más lejos de la religión establecida y que algunos de ellos optan por el deísmo, es decir, la creencia en un Dios creador pero no en los dogmas y las normas incluidos en los libros sagrados como el Corán o la Biblia.

Esto alarmó a los círculos islamistas. Por ejemplo, el presidente de la Dirección de Asuntos religiosos, Ali Erbas, emitió un duro comunicado tachando los debates sobre el deísmo de intento por convertir a los jóvenes musulmanes a otras religiones: “Esta postura está siendo utilizada para, en lugar de convertir a nuestros jóvenes directamente, alejarlos primero del islam y así luego convertirlos más fácilmente a otras religiones. Es una trampa”.

El sociólogo Mustafa Sen, en cambio, no comulga con esta visión oficial y apunta otras razones: “La religión es una cuestión individual y por eso hay cierto rechazo de la sociedad hacia el hecho de que alguien te imponga desde arriba en qué creer. En Turquía el sentimiento religioso mayoritario es tradicionalista, busca un equilibrio entre lo religioso y lo mundano. No es el sentimiento de los islamistas, porque, para los islamistas, la religión es una forma de vida y una ideología política”.

Otros expertos en religión, apuntan otras razones más profundas para este cierto distanciamiento de la juventud: la mentalidad escolástica de los dirigentes religiosos actuales incapaces de modernizarse y empeñados en imponer una visión unívoca del islam sin tener en cuenta la pluralidad de visiones y creencias populares con las que expresan su fe los musulmanes a lo ancho y largo del globo.

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