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Las madres turcas siguen buscando a sus desaparecidos

El pasado sábado, en la 700ª protesta semanal de las Madres de los Sábados en Estambul, en memoria de sus familiares desaparecidos, la policía detuvo a una treintena de manifestantes.

Por nuestro corresponsal en Turquía, Andrés Mourenza.

>> Haga clic en la imagen para escuchar el reportaje.

El 21 de noviembre de 1980, Hayrettin Eren tenía 26 años y le buscaba la policía. Desde muy joven se había involucrado en las actividades del movimiento izquierdista que sacudía Turquía con huelgas, protestas y ocupaciones. Pero dos meses antes de aquella fecha, los militares habían decidido cortar por lo sano y tomar el poder.

757 casos de desapariciones

La Policía lo buscaba junto a otros cinco compañeros de lucha, pero Hayrettin Eren no lo sabía, así que ese 21 de noviembre acudió en el coche de su padre a la cita con uno de sus amigos en un barrio de Estambul. No regresó a casa.

“Mis padres fueron a la comisaría de Karagümrük, allí tenían un registro de detenidos en el que comprobaron que Hayrettin Eren y sus cincos compañeros habían sido enviados a la jefatura de Gayrettepe. Pero ahí les dijeron que no estaba. Regresaron a la comisaría y en ese espacio de dos horas la página del registro donde estaba apuntada su detención había desaparecido. Los agentes cambiaron su versión y dijeron que ellos no lo habían detenido”, cuenta la hermana de Hayrettin, Ikbal Eren.

Recorrimos todas las comisarías, hospitales, todos los lugares. Pero la respuesta oficial era siempre que no había sido detenido, que seguía busca y captura.
Ikbal Eren, hermana del desaparecido Hayrettin Eren.

En 1985 el padre de Hayrettin habló con un fiscal. Quería interponer una denuncia por su hijo desaparecido, pues había recabado el testimonio jurado de personas que lo habían visto bajo custodia. La junta militar había dejado paso a un gobierno electo de forma democrática. Había cierta esperanza. “Pero el fiscal nos dijo: ‘Si abro una investigación perderé el puesto y el resto de sus hijos tampoco estarán seguros’”, prosigue Ikbal Eren.

La Asociación de Derechos Humanos de Turquía ha recabado 757 casos de desapariciones bajo custodia policial, muchas de ellas ocurridas durante los años noventa, en el marco de la guerra sucia para acabar con la insurrección de los kurdos en el sudeste del país.

Las Madres de los Sábados

En 1995, la madre de Eren y otras que habían visto desaparecer a sus hijos de forma similar comenzaron a reunirse cada sábado frente al Liceo Galatasaray de Estambul para exigir explicaciones. Acudían cada semana, lloviese o nevara, como un testimonio incómodo de los trapos sucios del Estado.

Pero la represión de la policía y la detención de sus integrantes hicieron que en 1999 suspendieran sus protestas. Las retomaron diez años después, en 2009, y desde entonces no han faltado a su cita semanal.

Este sábado se intentaron reunir nuevamente. Era su manifestación número 700. Pero la policía lo impidió. Dispersó a los manifestantes y detuvo a una treintena de personas, algunas de avanzada edad.

Gracias a nuestro tesón y a la continuidad de nuestra lucha logramos reducir año a año las desapariciones. Ése ha sido nuestro mayor éxito.
Maside Ocak, una de las líderes de las Madres de los Sábados.

Entre las detenidas este sábado estaba Maside Ocak, una de las líderes de las Madres de los Sábados, cuyo hermano desapareció en 1995. El sí fue hallado, aunque muerto, tras 55 días de búsqueda: “Encontraron su cadáver en un bosque. La autopsia decía que Hasan había sido estrangulado con una cuerda y que había sido sistemáticamente torturado”, cuenta su madre.

Maside Ocak cree que este recurso a las desapariciones ha formado parte de la política oficial de instaurar el miedo entre la oposición. Pero esa rabia por la injusticia también sirvió de germen para el movimiento de las Madres de los Sábados.

Maside continúa implicada en la lucha, porque la mayoría de los desaparecidos siguen en paradero desconocido. Sólo se han recuperado medio centenar de cadáveres, pese a las numerosas condenas emitidas por el Tribunal Europeo de Derechos Humanos, afeando a Turquía que no haya investigado estos casos.

Si nosotras olvidamos, todo el mundo olvidará. Si nosotras callamos, todo el mundo callará. Pero nosotras ni callaremos, ni perdonaremos, ni olvidaremos ni dejaremos que se olvide.
Maside Ocak, una de las líderes de las Madres de los Sábados.

Es difícil ponerse en la piel de estas mujeres y sentir su desasosiego por la falta de los seres queridos y el desconocimiento que rodea a su desaparición. “A veces me topo con alguien en la calle y me parece reconocer a mi hermano. En casa de mi madre, que no ha cambiado en todos estos años, a veces tienes la sensación de que entrará en casa en cualquier momento”, comenta la hermana de Hayrettin, Ikbal Eren.

Algunas de las madres que iniciaron el movimiento han muerto sin hallar justicia, sin saber dónde están sus desaparecidos, sin ver condenados a los culpables. Son las hijas, hermanas y esposas de los desaparecidos quienes continúan la lucha en busca de la verdad.
 

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