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Egipto Elecciones yihadistas

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La elección presidencial será una farsa

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Una mujer toma una tasa de thé sentada en una terreza que muestra al presidente Abdel Fatah al Sisi, candidato a su propia reelección en la elección de marzo. El Cairo, febrero 11, 2018. REUTERS/Mohamed Abd El Ghany

La campaña por la presidencia en Egipto que arranca este sábado ya tiene ganador, el actual presidente Abdel Fatah al Sisi. Pese a que estén previstas dos vueltas de votación, con amenazas y presiones Sisi  aseguró de la eliminación de sus verdaderos opositores.


Formalmente son dos los contrincantes que en las próximas cuatro semanas lucharán por ganar la presidencia de Egipto. El actual presidente Abdel Fatah Sisi y el desconocido Musa Mustafa Musa, dirigente del partido Al Gad (partido del mañana), quien la víspera de oficializar su candidatura el pasado mes de enero, hacia parte del comité de apoyo a la reelección de Sisi. Con ese escenario, la primera vuelta prevista del 26 al 28 de marzo despierta poco o nulo interés entre los 60 millones de personas que podrían votar.

Antes de comenzar la campaña oficial el gobierno de Sisi se ocupó de eliminar a los cuatro rivales que hubieran podido hacerle sombra.

Ahmad Shafiq, ex Primer Ministro y amigo del derrocado Hosni Mubarak, retiró su candidatura en diciembre. Diversas fuentes coincidentes aseguran que recibió presiones amenazándolo con revelar casos de corrupción en los que estaría involucrado. También se le amenazó con revelar videos comprometedores contra él.

Sami Anan, exjefe del estado mayor del ejército, fue acusado de falsificar documentos militares que acreditaban que había terminado su servicio militar. Cinco vehículos lo emboscaron a las afueras del Cairo y fue llevado ante la fiscalía militar, reporta Nuria tesón, enviada de Radio Francia Internacional en Egipto;

Mohamed Anwar Sadat, sobrino del ex presidente Sadat también sufrió presiones, por lo que decidió declinar su participación, dado que “las condiciones no estaban reunidas para hacer una campaña electoral normal”.  .

Finalmente, Khaled Ali, activista de derechos humanos en Egipto también tuvo que plegarse ante las presiones insoportables provenientes del poder.

Es la tercera ocasión que la población de Egipto es convocada a las urnas desde el 2011, tras el derrocamiento de Mubarak en 2011. Al final de enero, ocho partidos políticos y 150 figuras de la sociedad egipcia llamaron a boicotear las elecciones por no existir “garantías ni candidatos”. El lema de su campaña “quédate en casa” podría tener gran escucha entre una población  más preocupada por el elevado nivel de desempleo y la carestía de la vida.

Pero Abdel Fatah al Sisi no tiene de qué preocuparse. Los dirigentes  de los países occidentales y sus vecinos cercanos le apoyan. “No hay solución de remplazo. Si no es él, será otro militar. No hay partidos fuertes, democráticos capaces de contender por el poder”, afirmó Robert Solé, especialista de Egipto al micrófono de RFI.

Tanto o más importante, esos gobiernos ven en Sisi la persona indicada para contener el terrorismo yihadista, cuyos actos han costado la vida de cientos de civiles y no pocos soldados, principalmente en el Sinaí.