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En Israel, la encrucijada de los inmigrantes no deseados

Por Beatriz Lecumberri

Centenares de inmigrantes africanos que llegaron a Israel huyendo de sus países y buscando asilo en los últimos 15 años piden no ser deportados. Claman en estos días que no están en venta, que la esclavitud ha terminado y que quieren quedarse en Israel.

De nuestra corresponsal en Jerusalén, Beatriz Lecumberri.

Las manifestaciones se repiten cada fin de semana en Tel Aviv. Cuarenta mil inmigrantes ilegales, procedentes casi en su totalidad de Africa, más concretamente de Eritrea y Sudán, deberán abandonar Israel antes del 1ero de mayo.

En ese caso recibirán unos 3.000 dólares como compensación. Si no, serán deportados a un tercer país o a su país de origen o encarcelados en Israel. La mayoría de estas personas, según organizaciones que trabajan con los inmigrantes, son personas que han huido y buscan refugio y asilo.

Ghebrehiwot Meles-Tekle huyó de Eritrea hace casi 15 años. Trabaja como traductor en una ONG que ayuda a los inmigrantes y sus visas son de uno, dos y a lo sumo cuatro meses. Como la mayoría de estos demandantes de asilo, vive en un barrio del sur de Tel Aviv, ha formado una familia en Israel, tiene tres hijos y para él la opción está clara.

“Definitivamente prefiero la cárcel. Esta claro que no voy a volver a mi país porque es muy peligroso para mí e ir a otro país como Ruanda tampoco es una solución, es ir al limbo, es como desaparecer. No creo que sea seguro”, explica a RFI.

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Este eritreo de 38 años llevaba dos años sometido a trabajos forzados cuando decidió huir. Dejó todo en Eritrea: sus padres y hermanos, sus estudios, vivió en Etiopía y después en Sudán.

“Primero quería ir a Europa pero debía pasar por Libia y en aquel momento, el gobierno libio, Gadhafi, estaba deportando eritreos y vi que sería muy peligroso. Oí que era posible entrar a Israel. En la universidad había aprendido que Israel era uno de los países democráticos de Oriente Medio y me convencí de que, si tenía suerte y entraba, estaría protegido”, recuerda.

Expulsados podrían ser acogidos por Ruanda

Ruanda suena con especial fuerza como país que podría recibir a estos inmigrantes en caso de que comiencen las deportaciones. Las autoridades de este país africano han avisado públicamente al primer ministro israelí Benjamin Netanyahu de que no aceptarán ningún inmigrante que sea forzado a abandonar Israel. La salida deberá ser voluntaria. Las negociaciones entre los dos países continúan.

“Hombres, mujeres, niños, demandantes de asilo, refugiados que huyen de dictaduras, de un genocidio y ahora Israel les niega el derecho de llamarse refugiados, les niega cualquier estatus. Son personas que no saben donde irán. Israel es el único país que deporta gente hacia lo desconocido basándose en acuerdos confidenciales”, explica Dror Sadot, portavoz de una organización de ayuda a inmigrantes y refugiados.

En la oficina de esta organización la fila de inmigrantes que aguardan asistencia e información no termina nunca. Tienen miedo y la mayoría evita a la prensa, sus conocimientos de hebreo no son tan elevados como para poder entender correctamente qué dice el gobierno con respecto a ellos y a qué situación deberán hacer frente.

“Hemos triplicado el numero de personas a las que atendemos. Vienen aquí y sólo quieren entender las cosas. La gente habla de ellos pero no les habla a ellos. Toda la información que reciben está en hebreo y nadie les explica qué está pasando”, explica Sadot.

Desde hace algunos años, las manifestaciones de inmigrantes africanos en Israel son frencuentes en Tel Aviv y Jerusalén. REUTERS/Nir Elias

Estatuto de refugiado otorgado a 200 personas

El gobierno del primer ministro Benjamin Netanyahu defiende su decisión en el derecho de proteger al país de la inmigración ilegal. En 2017, más de 4.000 inmigrantes ilegales abandonaron de forma voluntaria Israel, la mayoría de ellos eran africanos, según datos oficiales.

“Israel tira a la basura todas sus obligaciones legales y morales, todas las obligaciones internacionales. Hay en el mundo 65 millones de refugiados e Israel se niega a absorber 40.000 personas”, reprocha Sadot.

Israel es el país occidental que menos peticiones de asilo reconoce, menos del 1% de las demandas presentadas. En los últimos 60 años, el país ha dado el estatuto de refugiados tan solo a 200 personas, según datos de ONGs. Por ejemplo en Europa occidental más del 91% de las solicitudes de asilo de ciudadanos de Eritrea fueron aprobadas en los últimos años.

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