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Siria Rusia Guerra Bashar al Asad

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La Guta Oriental, un enclave bajo el fuego de Al Asad

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Un hombre huye de los bombardeos aéreos con una niña, en Duma, Guta Oriental, Siria. REUTERS/ Bassam Khabieh

La comunidad internacional alza la voz contra los bombardeos que sufre la población civil en esta zona aún controlada por los rebeldes, a pocos kilómetros de la capital. Gabriel Garroum, especialista de Siria, analiza la estrategia militar del régimen.


El Observatorio Sirio de Derechos Humanos estima que cerca de 200 civiles incluidos 60 niños murieron a causa de los bombardeos del régimen sirio sobre la Guta Oriental, una región ubicada a tan solo unos kilómetros de la capital. Desde allí, los rebeldes islamistas amenazan al corazón del régimen de Bashar Al Asad.

Cerca de 400 000 civiles y particularmente los niños, intentan sobrevivir atrapados bajo una lluvia de bombas. En total desde 2012, más de 18000 personas murieron en esta región. En medio de todo esto, un cerco militar ha causado una hambruna que indigna a Unicef.

Entrevista con Gabriel Garroum, especialista de Siria, investigador doctorante en estudios sobre la guerra en el King’s College en Londres.

RFI: ¿Qué importancia estratégica tiene la Guta Oriental?

Gabriel Garroum: “Entre los enclaves rebeldes que todavía quedan en el territorio sirio, quizás la Guta Oriental es la que, junto con Idlib, es la más activa de momento. Está ubicada a unos 15 kilómetros del centro de Damasco. Por lo tanto tener ahí un enclave rebelde tan fuerte, controlando a unos 400 000 habitantes, evidentemente, es algo que las fuerzas de Bashar al Asad quieren evitar.

RFI: ¿Quiénes son los grupos rebeldes que controlan esta ciudad?

G.G: Principalmente Jaish al Islam, que ha tenido mucha preponderancia en esa zona. Uno de sus líderes era de Duma, una de las localidades de la región. Pero hay varios grupos, de tendencia islamista salafista, como puramente yihadista. Lo que sí es verdad es que los rebeldes han tenido mucha ayuda externa.

RFI: Esta zona es una de las cuatro “zonas de distención”, designadas por Irán, Rusia y Turquía en las negociaciones de Astana en mayo de 2017 para una reducción progresiva del conflicto. ¿Por qué no se ha producido esta desescalada?

G.G: No funcionó porque una de las cláusulas de este plan es que no se respetaría en caso de que intervinieran fuerzas de tipo “terroristas” dominando esta zona. Esa es la gran estrategia discursiva (del régimen) para decir si se va a respetar o no. Rusia ahora mismo tiene intereses respecto a la Guta Oriental. Han hecho declaraciones en el sentido: si los rebeldes no abandonan la Guta Oriental -como no abandonaron el este de Alepo- terminará sitiada del mismo modo que terminó Alepo en 2016. Lo que quiere el régimen es que los rebeldes se trasladen hacia la provincia de Idlib como fue el caso de Alepo.

El problema es el tipo de municiones que se está utilizando. Con los bombardeos con barriles bomba, se ataca a todo tipo de establecimientos. No solo se trata de posiciones militares, sino también de posiciones civiles como hospitales, lo que genera una crisis humanitaria sin precedentes.

El área de Guta lleva desde 2012-2013 en estado de sitio. Desde un punto de vista humanitario es terrible.

RFI: ¿Cuál es la estrategia del régimen? ¿Está ganando la batalla de la Guta Oriental?

G.G: La idea es que en unas semanas, o meses, el asedio a Guta será una de las campañas más importantes de la guerra. Cabe recordar que el conflicto en Alepo consistió en asediar las zonas donde hay concentración de grupos rebeldes con capacidad de dominar el territorio y bombardearlos hasta que decidan irse. Es la estrategia que ha desarrollado en los últimos años el régimen.