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Arabia Saudita: el Ritz deja de ser una cárcel de lujo

Por Angélica Pérez

El hotel Ritz Carlton de Riad reabre sus puertas al público después de servir como prisión a unos 200 miembros de la élite política y económica de la petromonarquía saudí. Fueron acusados de un desvió de fondos públicos que asciende a los 100 mil millones de dólares.

El príncipe heredero de Arabia Saudita Mohamed Bin Salman abrió las puertas de la "Jaula de Oro" para liberar a 11 príncipes, cuatro ministros, decenas de exministros y empresarios, arrestados el 4 de noviembre, en el marco de la mega campaña contra la corrupción que libra el joven monarca desde que accedió al trono en 2017. 

Los cerca de 200 huéspedes "forzados" del lujoso hotel pertenecen al clan del fallecido Rey Abdalah quienes, previendo que serían desplazados por el clan Salman, el hermano y sucesor del monarca agonizante, despojaron durante el último tramo de su reinado las arcas del Estado en un mega desfalco que alcanzó los 100 mil millones de dólares. 

Según anunció el Fiscal general saudí, estos miembros de la élite política y económica acusados de corrupción pueden salir libres del Ritz tras haber aceptado reembolsar al Reino más de 107 mil  millones de dólares.

En la opinión del especialista en Medio Oriente y profesor de estudios árabes en la Universidad de Alicante, Ignacio Álvarez Osorio, estos dineros entrarán al programa de reforma económica emprendido por el príncipe Salman para superar la crisis de la petromonarquía: “Por primera vez en muchas décadas las finanzas saudíes están en números rojos como consecuencia de la caída de los precios del petróleo. Lo que busca el Príncipe Salman es insuflar la economía saudí para  hacer frente el déficit que arrastra desde hace tres años”.

Si las cerca de 400 personas detenidas el 4 de noviembre pudieron participar del millonario desvío de fondos fue gracias al entonces todopoderoso jefe de la Corte Real, Khaled al-Tuwajiri, mal amado y apodado por los príncipes como “el pulpo” o “la caja negra”. Protegido del rey Abdalah, Al-Tuwajiri parecía tener las llaves de la corona.

Entre los detenidos y luego encerrados en el Ritz figuraba igualmente el príncipe Al Walid ben Talal, primo del príncipe heredero, y quien fue puesto en libertad el 27 de enero tras haber llegado a un "acuerdo" con las autoridades cuyo contenido no fue divulgado.

Con una fortuna que asciende a los 19 mil millones de dólares, la quinta del planeta, Al Walid ben Talal detenta el 95% del Kingdom Holding Company y cuenta con inversiones enormes en empresas occidentales como Apple, Twitter, Citigroup, 21 st Century Fox  y algunos de los hoteles más lujosos de Paris y Londres. 

En su mega operación de saneamiento del reino, Mohamed Ben Salman también la emprendió contra dos inmensas sociedades que, a sus ojos de príncipe, lavaron las millonarias sumas desviadas. Se trata, en primer lugar, del grupo saudí Ben Laden, presidido por el hermano de Osama bin Laden y también detenido en la mega purga.

La segunda sociedad es el grupo Oger, verdadero emporio de obras públicas,  propiedad de la familia Hariri y dirigido por Saad Hariri, quien el mismo día de la detención masiva en Riad, anunció su sorpresiva dimisión al cargo de  primer ministro de Líbano  y partió rumbo  a la capital de Arabia Saudita donde pasó casi tres semanas de una estadía llena de contradicciones y desmentidos y a la que el gobierno de Beirut denunció como un secuestro.

El paso del actual ex Primer ministro libanés por Arabia Saudita sigue siendo un misterio. Lo que si se sabe es que fue interrogado por la Comisión de Investigaciones anticorrupción y que se le advirtió que sería llamado como testigo en su calidad de ciudadano saudí –Hariri cuenta con esa nacionalidad- y no como jefe del gobierno libanés.

Fuentes cercanas a la corona, dicen que Hariri pudo regresar al Líbano tras haber negociado -no dinero pues su empresa se encuentra en quiebra- sino nombres de otros personajes saudies de alto rango que habrian participado en el mega desvío de fondos.

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