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Los Guardianes de la Revolución proclaman ‘el fin de la sedición’

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Partidarios del régimen iraní con carteles que representan al líder supremoe Alí Jamenei, el 3 de enero en Qom, al sur de Teherán. Mohammad ALI MARIZAD / AFP

El ejército de élite del poder en Irán anunció el miércoles el fin del movimiento de protesta que causó 21 muertos y cientos de detenciones, tras la celebración de masivas manifestaciones de apoyo al régimen. Las autoridades amordazaron las redes sociales Telegram e Instagram para desarticular el movimiento opositor.


Durante la jornada del miércoles no se registró ninguna manifestación contra el gobierno, en contraste con las noches anteriores de protestas contra la austeridad económica y el poder.

El jefe de los Guardianes de la Revolución, Mohammad Ali Jafari, afirmó que el número de "agitadores" "no había superado las 15.000 personas en todo el país". Y añadió que podía anunciar "el fin de la sedición", en unas declaraciones publicadas por la web de esa formación.

"Un gran número de alborotadores, en el centro de la sedición, (...) recibió una formación por parte de la contrarrevolución y de los monafeghines", comentó, utilizando un término que designa a los Muyahidines del Pueblo, principal formación de la oposición en el exilio.

Irán acusa a los Muyahidines de estar vinculados a Arabia Saudita, rival regional de Teherán.

El general Jafari declaró también que miles de personas fueron "entrenadas" por Estados Unidos para "fomentar los disturbios en Irán".

Durante una conversación telefónica el miércoles con su homólogo turco, Recep Tayyip Erdogan, el presidente iraní, Hasan Rohani, que anteriormente hablaba de una "pequeña minoría" de contestatarios, dijo que esperaba el fin de los disturbios "en unas horas", según el presidente turco.

- Marchas progubernamentales -

La clase política -reformistas y conservadores- se posicionó contra los disturbios desencadenados el 28 de diciembre en Mashhad, la segunda ciudad de Irán, marcados por la violencia y la destrucción de bienes públicos. El gobierno acusa a "contrarrevolucionarios" con sede en el extranjero de haberlos fomentado.

La televisión oficial mostró este miércoles imágenes en directo de multitudinarias manifestaciones progubernamentales en varias ciudades.

Enarbolando pancartas que denunciaban a los "agitadores", los manifestantes gritaron lemas a favor del Guía Supremo, el ayatolá Alí Jamenei, pero también gritos de "¡Muerte a Estados Unidos!" o "¡Muerte a Israel!".

"Ofrecemos a nuestro guía la sangre que corre por nuestras venas", gritaban los manifestantes, algunos con banderas iraníes.

El jueves se prevén nuevas manifestaciones prorrégimen en Ispahán y en Mashhad.

Las autoridades iraníes intentaron minimizar el movimiento de protesta, el más importante desde 2009, que fue violentamente reprimido, contra la reelección del presidente ultraconservador Mahmud Ahmadineyad.

Las manifestaciones han dejado desde el jueves pasado 21 muertos, en su mayoría manifestantes, y centenares de personas han sido arrestadas, 450 de ellas en Teherán. Coches y edificios oficiales fueron atacados o incendiados.

- "Intervenciones" de Estados Unidos -

En las calles de la capital, muchos habitantes aseguran comprender los motivos socioeconómicos de las protestas, en un país con una tasa de desempleo que alcanza el 40% entre los jóvenes. Pero al mismo tiempo condenan la violencia.

Otros rechazan el discurso oficial según el cual las protestas son obra de potencias extranjeras.

"No estoy de acuerdo, la gente ha llegado a un punto en el que ya no puede tolerar la presión de las autoridades, ya no pueden más y ahora están en la calle", dijo Soraya Saadaat, de 54 años, que está en el paro.

El embajador iraní ante la ONU, Gholamali Khoshroo, se quejó al Consejo de Seguridad y al secretario general de la ONU, Antonio Guterres, de las "intervenciones" de Estados Unidos en sus asuntos internos.

"En los últimos días, la administración estadounidense, encabezada por su presidente, ha aumentado sus intervenciones de manera grotesca en los asuntos internos de Irán con el pretexto de apoyar las manifestaciones esporádicas", dijo en una carta publicada el miércoles.

Desde el inicio de la contestación, Trump se ha posicionado del lado de los manifestantes y condenado al gobierno. La embajadora estadounidense ante la ONU, Nikki Haley, pidió "reuniones de urgencia" del Consejo de Seguridad de la ONU en Nueva York y del Consejo de Derechos Humanos, en Ginebra, sobre Irán.

Washington contempla nuevas sanciones contra representantes del régimen iraní, informó un alto responsable estadounidense.

El secretario general de la ONU, Antonio Guterres, condenó la pérdida de vidas. "Se debe evitar la violencia" y las autoridades iraníes deben "respetar los derechos a reunirse pacíficamente y a la libertad de expresión", declaró.

Desde Beirut, Hasan Nasralá, el líder del movimiento chiita libanés Hezbolá -financiado por Teherán-, afirmó que las "esperanzas de (el presidente estadounidense Donald) Trump se vieron decepcionadas, al igual que las de los israelíes y los responsables sauditas que esperaban protestas más importantes que provocasen la caída del régimen en Irán".

Con AFP