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Arabia Saudita derechos de la mujer

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Controversias en Torneo Internacional de Ajedrez 'Rey Salman' en Ryad

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Participantes en el Torneo Internacional Rey Salman de partidas rápidas y relámpago, Riad, 27 diciembre 2017. STRINGER / AFP

A pesar de una fatua contra el ajedrez, Arabia Saudita organiza por primera un torneo internacional de ese deporte. Para el rey Salman es una manera de demostrar su voluntad de apertura pero esta política tiene sus límites, en particular cuando se trata de los deportistas israelíes y la vestimenta de las deportistas.


La competencia de partidas rápidas y relámpago, cuyos premios alcanzan la suma récord de dos millones de dólares, comenzó el martes y se prolongará hasta el sábado en Ryad. Dos polémicas han rodeado este torneo internacional de ajedrez “Rey Salman”: el rechazo de visas para siete deportistas israelíes y las obligaciones vestimentarias para las mujeres.

El torneo es una nueva señal de una cierta apertura del reino ultra-conservador por iniciativa del joven príncipe heredero Mohammed ben Salman, que quiere cambiar la imagen de su país.

Hace menos de dos años, en efecto, las más altas autoridades religiosas de Arabia Saudita lanzaron una fatua afirmando que “el Islam prohíbe el ajedrez porque es una forma de juego (de azar) y una pérdida de tiempo”. El muftí Abdel Aziz al-Cheik, la mayor autoridad religiosa del reino, dijo incluso que “este tipo de entretenimiento estaba prohibido porque desviaba a la gente de Allah”.

Pero esta apertura tiene sus límites. Arabia Saudita no autorizó la participación de siete jugadores israelíes. La Federación Israelí de Ajedrez reclamó compensaciones financieras a la Federación Internacional. Los siete jugadores israelíes --cinco hombres y dos mujeres-- habían solicitado un visado para participar en el torneo.

Según las reglas de la Federación Internacional (FIDE), un país no puede privar a jugadores de participar en una competición, sea cual sea su nacionalidad.

Pero Arabia Saudita rechazó conceder en un primer momento los visados a los jugadores de tres países: Irán, su gran rival en Medio Oriente; Catar, con quien está en crisis diplomática desde junio; e Israel, con el que no tiene ninguna relación diplomática.

La FIDE anunció el lunes que había logrado “obtener visados para los jugadores de Catar e Irán”, pero no para los participantes del Estado hebreo.

“El reino autorizó la participación de todos los ciudadanos. La excepción es un cierto país con el que el reino de Arabia Saudita no tiene relación diplomática y para el cual mantiene esta política”, escribió en su cuenta de Twitter la portavoz de la embajada saudita en Estados Unidos, Fatima Baechen.

Otro motivo de polémica ha sido la vestimenta de las mujeres, ya que las sauditas están obligadas a estar cubiertas de la cabeza a los pies y no tienen autorización para salir en público sin ser acompañadas de una persona cercana.

Sobre este punto, la FIDE aclaró que “no será necesario portar el Hijab o una abaya para las mujeres, lo cual será sin precedentes para un certamen deportivo en ese país. La FIDE precisó que las mujeres deberán portar una camisola blanca estrictamente abotonada.

Esto no impidió sin embargo el boicot de parte de la ucraniana Anna Muzychuk, doble campeona del mundo en 2016, para las partidas rápidas y relámpago, quien se mostró indiferente a las incitaciones financieras.

“Voy a perder dos títulos de campeona mundial simplemente porque decidí no viaja a Arabia Saudita y no jugar según las reglas de otros, de no estar acompañada cuando salgo”, dijo Muzychuk.