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Continúa la protesta pese a que Israel retiró los detectores de metales

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Palestinos oran en la Puerta de los Leones de la Ciudad Vieja de Jerusalén, el 24 de julio de 2017. REUTERS/Ammar Awad

La decisión del Estado hebreo de retirar los pórticos de seguridad para reemplazarlos por cámaras “inteligentes” tras el asesinato de dos policías israelíes no bastó para calmar las protestas palestinas, que parecen desarrollarse al margen de la dirigencia del Fatah y Hamas.


Con Marine Vlahovic, corresponsal regional

Para reemplazar los detectores de metales alrededor de la Explanada de las Mezquitas (Monte del Templo para los judíos) en Jerusalén, Israel había anunciad la colocación de cámaras “inteligentes” en toda la Ciudad Vieja. Un plan de 25 millones de dólares. Pero los fieles musulmanes exigen la retirada de todas las medidas de seguridad del lugar.

Aunque las autoridades religiosas musulmanas iniciaron el movimiento de protestas hace algunos días, llamando al boicot de la Explanada de las Mezquitas, parce que ahora son los habitantes del este de Jerusalén quienes han tomado las riendas. Fueron ellos quienes se reunieron por millares para denunciar la alternativa a los detectores de metales propuestas por Israel.

Las ambigüedades del Wafq

El Wafq, “institución cultural y cultual” que administra los lugares considerados santos y que sigue órdenes de Jordania, adoptó una posición ambigua, primero ocultándose detrás de la creación de un comité técnico encargado de evaluar la situación, y al mismo tiempo pidiendo que la situación vuelva a antes del 14 de julio. Esto para calmar a la “calle palestina”, que es la que marca el paso.

Entre la multitud que se reúne para orar desde hace diez días, hay habitantes de distintos barrios del este de Jerusalén. Practicantes o no, van tomando el micrófono por turnos para expresarse. Se trata de un movimiento de la sociedad civil, no violento. Una vez que termina la oración, se escuchan los llamados a la calma. Los disturbios estallan después de que la multitud haya sido dispersada por la policía israelí.

Se trata de un movimiento sin lógica partidista y que según los miembros no tiene dirigencia. Ni el Fatah ni Hamas, las dos facciones palestinas rivales, sólo el pueblo de Jerusalén Oriental, repiten los manifestantes. Las dos partes tratan de llevar agua a su molino.

El martes, el Fatah de Mahmud Abas llamo a continuar la movilización, mientras que el presidente de la Autoridad Palestina anunció que mantenía el congelamiento de la cooperación en seguridad con Israel en Cisjordania. La decisión es de peso, ya que podría provocar una escalada en los territorios palestinos. Los fieles musulmanes de Jerusalén prometen volver ser numerosos en la reunión de este miércoles.