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MSF: ataque contra hospital en Kunduz es un “crimen de guerra”

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El hospital de MSF en Kunduz, norte de Afganistán, en llamas tras el bombardeo del 3 de octubre. AFP PHOTO / MSF

 Médicos Sin Fronteras pide que una comisión internacional que investigue el bombardeo contra su hospital en la convulsionada ciudad de Kunduz, al norte de Afganistán, en el que murieron 22 personas, entre ellos varios miembros del personal médico.


 A Médicos Sin Fronteras no le convencen las excusas de Estados Unidos y la OTAN. Los miembros de la reconocida ONG están convencidos que el ataque que sufrieron el sábado pasado no fue un error, como han dicho desde el alto mando de la Organización del Tratado Atlántico. Tampoco creen que, como lo señaló Estados Unidos, se trate de un bombardeo realizado a petición del ejército afgano, en respuesta a un ataque procedente desde las dependencias del hospital de MSF en Kunduz.

Es por todo ello que este miércoles han pedido que se abra una investigación independiente que aclare el bombardeo, en el que murieron 12 de sus empleados, además de varios de sus pacientes, entre ellos algunos niños. “Este no fue un simple ataque”, dijo en conferencia de prensa la presidenta de la organización Joanne Lui. A lo que agregó que el bombardeo era “un ataque contra los Convenios de Ginebra”, haciendo referencia a los tratados internacionales firmados en 1949 y que, entre otras cosas, establece el derecho del cuadro médico a ser considerado neutral en un conflicto.

Entrevistado por RFI, el presidente de MSF España, José Antonio Bastos, señaló que “un ataque sostenido durante poco más de una hora, con cinco pasadas sucesivas de un avión artillado, disparando selectivamente sobre un edificio, en el que sólo habían pacientes y médicos, o es un error muy grave o, simplemente, un crimen de guerra”.

Las circunstancias –entre ellos que MSF haya comunicado a todas las partes en conflicto las coordenadas de su hospital- llevaron a que se plantearan pedir una investigación independiente. A eso se sumó las contradicciones de la coalición que actúa en Afganistán, Estados Unidos y la OTAN. Fueron los estadounidenses los que en una primera instancia se explicaron diciendo que habían bombardeado el hospital luego de una solicitud de sus aliados afganos, que decían haber recibido fuego enemigo desde el hospital de MSF. Días después fue el alto mando de la OTAN los que reconocieron el error, uno que, especificaron, se debía al mando estadounidense.

“Pensamos que es difícil confiar en una investigación –dice José Antonio Bastos- organizada por el agresor. Creemos que los que han cometido la agresión no son imparciales. De todas maneras, las versiones contradictorias de las autoridades americanas y afganas sobre el ataque en los últimos días nos hacen desconfiar aún más de que la posibilidad sea esclarecida por los circuitos normales que proponen las autoridades”.

Para la creación de esta comisión investigadora, mecanismo previsto en la propia Convención de Ginebra, MSF necesita el apoyo de al menos uno de los países firmantes del acuerdo. La ONG señala que ya ha entrado en contacto con más de 70.

Estados Unidos y la OTAN desplegaron sus ataques aéreos en Kunduz para frenar así el avance en la zona de los talibanes. El ataque contra el hospital de la organización internacional se produjo cuando se suponía que los talibanes habían dejado el control de la ciudad y Kunduz estaba bajo el mando del ejército afgano.