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Tromelin, la isla de los esclavos náufragos

Por Raphael Morán

Arqueólogos buscaron entender cómo un grupo de esclavos malgaches sobrevivió en una isla sin vegetación de 1 km² tras un naufragio. Es la fascinante historia de la isla de Tromelin.

Fue durante una noche de Julio del año 1761 cuando, por un error de navegación, ‘L’Utile’, un barco francés de mercancías procedente de Madagascar naufraga en el océano índico. Un centenar de marineros descubren entonces que zozobraron en una isla de 1km cuadrado, desprovista de vegetación. Allí, los náufragos reconstruyen una embarcación con los restos  que quedaron de la suya y dejan en la isla a 80 esclavos que el capitán había comprado ilegalmente en Madagascar.

Al abandonarlos por falta de espacio en la nueva embarcación, Barthélémy Castellan Du Vernet, oficial que tomó las riendas de la expedición luego de que el capitán sucumbiera a la locura, prometió regresar para rescatarlos.

Pero el laberinto burocrático retrasó 15 años su promesa. Quince años en los que los esclavos malgaches sobrevivieron en una isla totalmente desértica.

Audio: Los náufragos de la isla de Tromelin 19/03/2019 Escuchar

Thomas Romon, arqueólogo francés, formó parte de una misión reciente para entender cómo sobrevivieron. En entrevista con RFI, el científico constató que las huellas de presencia humana entre 1761 y 1776 son muy visibles en la arena, y fueron cubiertas luego por otra capa de arena”.

Las excavaciones revelaron “muchas cenizas y carbón, lo que muestra que los náufragos tenían fuego de forma permanente. Usaban encendedores de piedra y sobre todo madera: se trata de pino y de roble, procedente de los restos del barco”, dijo el arqueólogo.

Comían aves y tortugas

El equipo de arqueólogos franceses encontró también “muchos huesos de animales, que comían los náufragos: charranes (aves marinos) y tortugas principalmente, en gran cantidad.”

La exposición del Musée de l’homme de París permite también darse cuenta de la ingeniosidad de los náufragos que reutilizaron restos del barco “como elementos de las puertas, transformados en hachas”, cuenta Romon. Con las placas de cobre, los malgaches hicieron recipientes.

“Acceder al agua es una de las grandes dificultades de la isla de Tromelin: un pozo fue construido al sur de la isla, pero queda a 800 metros de la parte habitada de la isla, entonces fabricaron grandes olla de plomo para transportar y conservar el agua", concluye el arqueólogo.

El rescate, 15 años después

No fue sino hasta años recientes que arqueólogos rescataron la historia olvidada de los esclavos náufragos de la isla francesa de Tromelin. Una historia trágica pues cuando, por fin, el oficial Castellan du Vernet cumplió su promesa, los marineros solo encontraron a 7 mujeres malgaches y un bebe. Los otros 72 habían muerto. Según Max Guérout, arqueólogo y uno de los curadores de la exposición en el Museo del Hombre de París, el empeño de Du Vernet por rescatar a los náufragos es digno de una novela.

“Cuando dejó la isla, Du Vernet prometió a los malgaches volver a rescatarlos”, recuerda Gérout.

“Once años después del naufragio, tenemos aquí una carta que Du Vernet escribió al ministro de la Marina real, para pedir ayuda. La carta empieza con esta frase: ‘El humanismo me obliga a compartirle esta historia’. Eso significa que Du Vernet mantuvo su promesa. Tras la quiebra de la compania francesa de indias, muchos oficiales pasan a la marina real, pero Du Vernet no, se volvió administrador de un hospital. Fue castigado por haber participado en la compra de esclavos y no se tomó en cuenta su gesto de querer rescatarlos.

La historia de los esclavos olvidados de Tromelin es también el título de un brillante cómic del dibujante francés Sylvain Savoia, quien acompañó la expedición arqueológica en la isla. El dibujante se inspiró de los hallazgos para reconstituir el destino excepcional de este grupo de malgaches en una isla desolada.

>Ver extractos de 'Los esclavos olvidados de Tromelin'.

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