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Clima: Demandar al Estado para que cumpla con sus compromisos

Por Lucile Gimberg

Con el apoyo de artistas, científicos y estrellas de Youtube, cuatro oenegés anunciaron en diciembre que van a llevar al Estado francés ante la justicia por su presunta inacción en la lucha contra el cambio climático. En pocas semanas, la iniciativa ha recibido el respaldo de cerca de dos millones de franceses. El Estado holandés ya fue condenado en 2015 por inacción climática.

2018 quizás se vea en el futuro como el año en el que los franceses realmente tomaron conciencia de la urgencia de actuar contra el cambio climático. Luego de un verano con numerosos eventos meteorológicos extremos en el país y en el mundo - sequía, canícula, incendios, inundaciones, muchos quedaron impactados por la sorpresiva renuncia del ministro de la transilión ecológica, el muy popular ex presentador y ecologista Nicolas Hulot.

En directo en la radio pública, Hulot se justificó con estas palabras: "Ya no me quiero mentir. No quiero dar la impresión de que mi presencia en el gobierno significa que estamos a la altura de estos desafíos. Cada día veo como me estoy resignando, cada día veo que me estoy acomodando con los pequeños pasos, mientras que la situación global, en un momento en el que el planeta se está volviendo un horno, amerita que nos reunamos y que cambiemos de escala, de foco y de paradigma."

Con esta demanda, las cuatro oenegés - la Fundación para la Naturaleza y el Hombre, Oxfam Francia, Greenpeace Francia y Notre Affaire à Tous - quieren que la justicia obligue al Estado francés a cumplir con los compromisos adquiridos en el Acuerdo de París en 2015. Por el momento, Francia no da ejemplo.

Según el primer balance del Observatorio clima-energía, de las ongs 'Réseau Action Climat' y 'CLER', las emisiones nacionales de CO² en 2017 superaron en un 6,7% los objetivos que se había fijado el país. Los esfuerzos en materia de vivienda, transporte, consumo nacional de energía, uso de energías renovables no son suficientes.

Escuche aquí nuestro programa sobre esta iniciativa:

Impacto político en Holanda

Se han lanzado iniciativas similares también en otros países como Reino Unido, Noruega, Nueva Zelanda o Estados Unidos. En Holanda, una ONG ya tuvo éxito. Luego de la demanda de la organización Urgenda, la justicia obligó en 2015 al Estado holandés a aumentar sus objetivos de reducción de gases con efecto invernadero: de un 15% a un 25% de aquí a 2020, con respecto a las emissiones de 1990.

El fallo fue confirmado en segunda instancia. El Estado ya anunció que llevará el caso ante la Corte Suprema. Sin embargo ya ha surtido efectos políticos, considera Dennis Van Berkel, abogado de la ong querellante. "Cuando salió la sentencia, realmente cambió el paísaje político. El cambio climático por primera vez se colocó muy arriba en la agenda política."

Y el gobierno se comprometió a políticas mucho más ambiciosas a largo plazo. "Por ejemplo en diciembre pasado, se adoptó el "Climate Act" con el que Holanda se compromete a reducir sus emisiones en un 95% de aquí a 2050", destaca Van Berkel. "Desgraciadamente, con respecto a los esfuerzos a corto plazo, es decir para alcanzar las metas de 2020, se ha hecho mucho menos. Allí, el gobierno va a tener que tomar medidas drásticas en un año porque estamos muy atrasados. Para alcanzar la meta de un 25% de reducción de las emisiones, el gobierno ha reservado 500 millones de euros para este 2019."

Puede que Holanda tenga que cerrar centrales de carbón. En este momento se están discutiendo las medidas que se van a tomar este año.

Debate nacional

En Francia, el actual ministro de la Transición ecológica, François de Rugy, criticó que se recurriese a la justicia y llamó, en un video, a los franceses y a la ongs a participar en el debate nacional que el gobierno ha prometido organizar en reacción al descontento social de los llamados "chalecos amarillos":

"Comparto esta impaciencia. ¡Transformemos esta movilización en una movilización alrededor de soluciones y propuestas! Vamos a organizar un gran debate en el que el tema ecológico serִá mayor. Hagan escuchar su voz en el debate porque el clima es el asunto de todos."

El éxito popular de la demanda contra el Estado francés por inacción climática ocurre en plena revuelta de los "chalecos amarillos". Este movimiento empezó en contra del aumento de los impuestos sobre los combustibles, una medida justificada por la lucha contra el cambio climático.

Una transición ecológica y social

No hay nada contradictorio, aseguran las ongs. Lo que demuestran los chalecos amarillos es que la transición ecológica debe ir acompañada por medidas sociales. Es también la opinión de Damien Carême, un alcalde del Norte de Francia que también ha demandado al Estado por su falta de acción frente al calentamiento global.

"En mi municipio, Grande-Synthe, lo hemos demostrado desde hace años. Para luchar contra el cambio climático, aislamos mejor las viviendas. Todas las nuevas viviendas que construimos hoy consumen poca energía. Algunas son incluso pasivas. Es decir que hemos reducido por diez las facturas de energía de los habitantes de estos edificios. Esto es una medida que lucha contra el cambio climático y que devuelve poder adquisitivo a las personas", subraya Carême.

"En materia de transportes, hemos aprobado la gratuidad de los transportes públicos en la aglomeración de Dunkerque, lo que permite luchar contra el cambio climático al limitar la cantidad de autos y por tanto las emisiones. Y también es bueno economicamente para los habitantes. Muchos venden su segundo auto... y esto se traduce en un ahorro de miles de euros al año", señala el alcalde ecologista.

A mediados de diciembre, las cuatro ONGs francesas enviaron una "demanda previa" al gobierno y al presidente francés. El Estado tiene ahora dos meses para contestar. Si su respuesta no convence, las organizaciones presentarán un recurso jurídico ante el Tribunal administrativo de París. De acogerlo el juez, el proceso judicial podría demorarse más de dos años.

Pero el solo hecho de que la acción haya recolectado cerca de dos millones de firmas es una señal esperanzadora.