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La pobreza en Francia perjudica a casi nueve millones de personas

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El 80% de los mayores de 60 años son personas solteras con pensiones no suficientes para cubrir el costo de la vida. REUTERS/Eric Gaillard

Un informe publicado por la organización caritativa Secours Catholique advierte de que la pobreza sigue afectando a una importante parte de la población francesa, especialmente a personas mayores, inmigrantes, jóvenes precarios y mujeres solteras. En 2017, casi nueve millones de personas vivían bajo el umbral de la pobreza.

Por Annalisa Girardi para RFI


Hay una cosa en común entre estas personas: todos tienen una renta mensual que está cerca de los 540 euros, en un país donde el umbral de pobreza está en los 1.015 euros al mes, según un cálculo sobre la base del 60% del ingreso medio nacional hecho por el INSEE, el Instituto Nacional de Estadísticas y de Estudios Económicos.

Lo que resulta del estudio es que la pobreza en Francia afecta a familias enteras, pero hay grupos de individuos que están más vulnerables. Con respecto a los años pasados hay cada vez más personas mayores que viven en condiciones de miseria o, aunque se sitúen por encima del umbral de la pobreza, que no pueden permitirse gastos importantes. Además, el 80% de los mayores de 60 años son personas solteras con pensiones no suficientes para cubrir el costo de la vida, que sigue aumentando.

La precariedad afecta también a los extranjeros, cuyo estatus legal a menudo no les permite trabajar. Muchos inmigrantes están a la espera de una regularización o de un permiso de residencia, sin el cual es imposible pare ellos trabajar y mejorar su situación económica. El aumento de personas en estatus legal precario es una consecuencia directa de un endurecimiento de las políticas migratorias tanto francesas como europeas.

Asimismo, las mujeres son una categoría que se vuelve cada vez más vulnerable a la pobreza, especialmente las madres solteras. El 56% de las personas que recibieron ayudas por la organización Secours Catholique de hecho eran mujeres. Los jóvenes también son más frágiles en la sociedad francesa. Hay muchos menores de 20 años que viven en condiciones difíciles, sin trabajo y cohabitando con los padres.

Ha aumentado la vulnerabilidad de los trabajadores en situación de pobreza. Se trata en su mayoría de personas con bajas calificaciones que nunca han tenido un empleo fijo o que han estado desempleados durante muchos años. Dos de cada tres desempleados no reciben ninguna ayuda social, que disminuyen a medida que aumenta el tiempo en que están desempleados, lo que hace que muchas personas se encuentran en una condición de inseguridad económica duradera, consolidando su lejanía del mercado laboral.

Francia es uno de los países europeos que más gasta en ayudas sociales: de hecho, el 32% de su PIB es destinado a subvenciones para los ciudadanos más vulnerables, pero mucha gente ni siquiera acude a estas ayudas debido a la alta complejidad burocrática que implica solicitarlas.

En septiembre, el presidente francés Emmanuel Macron aprobó el plan del Gobierno para luchar contra la pobreza en el país, anunciando invertir 8.000 millones de euros en los próximos cuatros años y simplificando las prácticas para solicitar las ayudas sociales que el país ofrece.