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El aumento del precio de los carburantes cristaliza el malestar contra Macron

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El presidente francés Emmanuel Macron durante una conferencia de prensa el 29 de octubre de 2018. Fuente: Reuters.

El presidente francés enfrenta el creciente descontento de una parte de la población, que ve en el alza del combustible, y en especial del diésel, el reflejo de una política económica que castiga a los sectores populares. Organizan una manifestación nacional contra el gobierno por fuera de los sindicatos y los partidos.


El video de Jacline Mouraud, una bretona desconocida hasta hace dos semanas, fue visto por más de cinco y medio de personas. Durante cinco minutos, la mujer se queja del presidente Emmanuel Macron y de su política fiscal hacia los conductores, en el marco de un nuevo aumento de los carburantes, que en el último año ha subido un 23% para el diésel y 15% para la gasolina.

“¿Cuándo va a terminar la caza de conductores?” se pregunta Mouraud, que enumera las distintas tasas y multas que pesan sobre los conductores y en especial sobre quienes tienen coches que funcionan con diésel -dos tercios del parque automotor-, cuyo uso pasó en unos años de ser alentado por las autoridades a una penalización cuando se descubrió su poder contaminante. “¿A dónde va el país? Ciertamente no hacia donde usted dijo que lo llevaría”, se pregunta la mujer.

Si el video se ha vuelto viral es porque refleja el creciente malestar de una parte de la población francesa que, sin la intermediación de partidos políticos, ha decidido organizar una gran manifestación nacional contra el gobierno para el próximo 17 de noviembre.

Para los organizadores de la protesta, Macron se halla desconectado de la realidad de quienes dependen de sus vehículos por vivir en zonas rurales y le achacan el impulsar un modelo pensado para las poblaciones urbanas que pueden utilizar medios colectivos de transporte.

Este malestar se agrava con vistas al próximo 1 de enero: el gobierno ha previsto con el inicio de 2019 un nuevo aumento para financiar la transición energética y la lucha contra el calentamiento global, llevando al mismo nivel los impuestos del diésel, hoy menos caro, al de la gasolina.

Macron, cuya popularidad está en caída libre en los sondeos, ha asumido públicamente esta iniciativa, invocando la transición energética y la necesidad de renovar el parque automotor.

“El gobierno no se equivoca, va en la dirección correcta”, justificó este martes el mandatario. Sin embargo, reconoció que “hay que ayudar a nuestros compatriotas más modestos que no tienen opciones”. Una de las pistas exploradas por el gobierno es una exención de impuestos para quienes estén obligados a usar sus vehículos para ir a trabajar, como ya ocurre en una región del norte del país.

“Escucho perfectamente el enojo, a veces el descontento, la ira que puede expresarse, pero vuelvo a decir hoy lo que siempre he dicho, no hay una solución mágica para el problema del desajuste climático”, dijo por su parte el primer ministro francés Édouard Philippe.

Aún es prematuro de prever el alcance de la manifestación del 17 de noviembre, pero el lunes unos cien camiones bloqueaban la circulación en el noreste del país para protestar contra el alza de ciertos carburantes, anunciaron los organizadores del movimiento. Mientras tanto, el partido conservador Los Republicanos y la extrema derecha de Agrupación Nacional (Ex Frente Nacional) han sumado su apoyo a la protesta.