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Francia Emmanuel Macron

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¿Qué tanto poder le otorga la Constitución al presidente Macron?

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Emmanuel Macron, frente a la Cruz de Lorena durante una visita al Memorial Charles de Gaulle con motivo del 60 aniversario de la Constitución francesa, en Colombey-les-Deux-Eglises. REUTERS/Vincent Kessler/Pool

Francia celebra hoy el 60 aniversario de su Constitución, el pilar de la Quinta República, impulsada por el general Charles de Gaulle. El presidente Emmanuel Macron elogió hoy ante la tumba del exmandatario galo la actual Carta Magna, que permite, según él, avanzar evitando la tiranía de la inmediatez. Sin embargo, según los críticos, esta Constitución concentra demasiado el poder en la figura del presidente.


Antes de la instauración de la Quinta República en 1958, Francia era ingobernable debido a la inestabilidad ministerial.

En estos 60 años, en cambio, ocho presidentes han logrado gobernar bajo estas instituciones. Se han superado crisis como la guerra de Argelia y la protesta estudiantil de mayo del 68 pero también varias cohabitaciones, es decir, un presidente y primer ministro de partidos distintos.

Los críticos de este régimen denuncian el riesgo de un poder personal y un régimen autoritario. Sin embargo en medio de las turbulencias actuales, este presidencialismo a la francesa es el mejor resguardo para Macron.

Según Didier Maus, constitucionalista, el inmenso poder del que goza el presidente es también uno de sus principales puntos débiles porque"incontestablemente nuestro sistema político se apoya demasiado en el poder del presidente de la republica porque acumula las funciones del jefe del estado, jefe del ejecutivo y jefe de la mayoría parlamentaria. Esto puede ser una fuerza cuando se necesita gobernar de manera eficaz, pero se puede volver una causa de debilidad cuando por el contrario de deben mejorar las relaciones entre las instituciones. La dificultad que tenemos es conciliar el sistema vertical del presidente de la república, con el sistema más circular de la deliberación gubernamental.”

El martes, el Ministro del Interior Gérard Collomb, segundo del gobierno, dimite en un claro desafío a su autoridad. “Peripecias”, responde el mandatario.

Su excolaborador Alexandra Benalla desata un escándalo: “Que vengan a buscarme”, anota en junio entre risas.

Macron ha perdido a los número uno y dos del gobierno, ha caído en picada en los sondeos y la economía no despega, pero él se siente al amparo de todo ello gracias a la sólida herencia institucional de De Gaulle.

Mientras los medios evocan hoy la mayor crisis política de su mandato, Macron puede afirmar: “Hay un rumbo, hay instituciones y el gobierno está haciendo su trabajo”.