rfi

Escuchar
  • Español
  • Último noticiero
  • RFI Mundo

Siria Francia

Publicado el • Modificado el

La transnacional Lafarge acusada de crímenes de lesa humanidad en Siria

media
Una planta de la cementera Lafarge. GONZALO FIENTES / REUTERS

La empresa cementera más importante del mundo, Lafarge Holcim, es investigada por la justicia por el presunto pago de millones de dólares al grupo Estado islámico en Siria, para mantener la producción de una planta de cemento.


En lo que será un juicio inédito, el gigante de la producción de cemento se sentará en el banquillo de los acusados en Francia. Se trata de Lafarge Holcim, empresa franco-suiza, investigada por haber pagado 13 millones de dólares a jefes de guerra sirios entre 2011 y 2015 a cambio de mantener su producción de cemento en la ciudad de Jalabiya, mientras el país se sumía en la guerra. Estas cantidades de dinero podrían haber beneficiado a los grupos armados que contralaban el territorio del norte de Siria donde se ubicaba la planta.

Dos jueces franceses decidieron esta semana acusar formalmente a la empresa Lafarge de complicidad de crímenes de lesa humanidad, financiamiento de organización terrorista y por poner en peligro la vida de sus ex empleados de la planta cementera de Jalabiya en el norte de Siria.

Los pagos habrían sido efectuados a partir de 2011, durante la ocupación del territorio por grupos armados, y se habrían prolongado después de 2014, año en que Daesh atacó la planta.

Esta imputación gravísima es poco frecuente para una transnacional y se suma a la de ocho dirigentes del grupo, incluyendo el director general de Lafarge, Bruno Lafont.

Según la investigación judicial, el dinero que pagó la cementera llegó a parar a las arcas de varios grupos armados sirios, incluyendo los yihadistas del Estado Islámico que reivindicaron atentados en Francia. A cambio de estas cantidades, Lafarge obtuvo autorizaciones para el funcionamiento de su planta, la libre circulación de sus empleados y mercancías, así como la compra de combustible a allegados del grupo Daesh.

Otras investigaciones recientes arrojaron informaciones además sobre posibles ventas de cemento a los yihadistas.

Las revelaciones de estos nexos entre Lafarge y la organización terrorista causó estupor en Francia donde varios atentados, incluyendo las masacres contra la redacción de Charlie Hebdo, el Bataclan y el 14 de julio de 2016 en Niza, fueron impulsados o reivindicados por Daesh.

“Lafarge sacrificó a sus empleados y concluyó pactos con entidades terroristas con total conocimiento. Esta imputación de complicidad de crímenes contra la humanidad era inevitable” declaró Marie Dosé, abogada de la ONG Sherpa, querellante en el caso. La ONG pide a la empresa la creación de un fondo de indemnización para los ex empleados de Lafarge en Siria.

La empresa Lafarge SA anunció que apelará dicha imputación. Pero reconoce “una violación de las reglas de conformidad interna por parte de gente que dejó la empresa”.

Durante los interrogatorios, el entonces jefe de seguridad de la empresa Lafarge, Jean-Claude Veillard, afirmó que pasaba con frecuencia información a los servicios de inteligencia franceses. Gracias a dichos datos, la planta de cemento de Lafarge en Siria sirvió de base para el desembarque de fuerzas especiales estadounidenses y francesas en el marco de la lucha contra Daesh.