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Revistas de prensa huelga Emmanuel Macron

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La reseña de la prensa francesa del 4 de abril de 2018

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Dos sociólgos explican a Le Monde que una mayoría de jóvenes franceses no condenan completamente a los terroristas que atacaron el semanario satírico Charlie Hebdo. Flavie Flament

Le Monde evoca en portada la investigación de dos sociólogos sobre la radicalización de los jóvenes en Francia. Los investigadores partieron de las opiniones de los estudiantes de secundaria sobre la masacre de Charlie Hebdo en 2015.

Recordemos: once muertos, entre ellos, nueve miembros de la redacción del semanario satírico. Poco después, varios jefes de Estado y de gobierno se manifestaron en París, en defensa de la libertad de expresión, al lado del entonces presidente Hollande y cientos de miles de personas. Charlie Hebdo es conocido, en efecto, por burlarse de todas las religiones.

Casi tres años después, “una cuarta parte de los estudiantes de secundaria de Francia no condenan por completo ese atentado terrorista”, escribe el vespertino,  citando el libro de los sociólogos Anna Muxel y Olivier Galland.

El argumento de los jóvenes para expresar reservas es que los dibujantes de Charlie, al criticar el Islam, “en cierto sentido se lo buscaron”.

Uno de los jóvenes, citado por el diario, explica en sus propias palabras: “Los periodistas buscaron el atentado… bueno, no, no lo buscaron…. Lo que quiero decir es que lo provocaron un poco. En cambio el Bataclan….”

El Bataclan, es decir, el atentado terrorista contra una sala de concierto, también en 2015, en el que murieron 130 personas y más de 400 resultaron heridas. En otros términos, en el atentado del Bataclan para muchos jóvenes los asistentes sí eran inocentes.

En el caso de Charlie Hebdo, en cambio, un 80% de los jóvenes entrevistados estiman que uno no puede burlarse de las religiones.

Según la investigación de los sociólogos, un 68% de los estudiantes de secundaria franceses piensan que los medios no dijeron toda la verdad sobre los atentados de 2015.

Para los sociólogos, existe un “efecto islam” en la adhesión de ciertos jóvenes franceses a las ideas radicales absolutistas”.

Galland explica al vespertino en una entrevista que su investigación revela “un efecto de división cultural entre los jóvenes musulmanes y los no-musulmanes".

Según este sociólogo, "los musulmanes vuelven con fuerza a una práctica religiosa, lo que no es el caso de los otros jóvenes, los cuales viven un proceso de secularización. También hay una diferencia importante entre los jóvenes musulmanes y los otros, en cuanto a su adhesión a temas como la homosexualidad y el rol de las mujeres”.

Otro sociólogo entrevistado por Le Monde se muestra en cambio crítico con los resultados de esa investigación.

Patrick Simon estima que hay dos tesis sobre la radicalización. O bien es una “radicalización programada del Islam”, lo que justificaría advertir sobre un efecto Islam en los jóvenes musulmanes. O bien si se trata más bien de una “islamización oportunista de la radicalidad”.

Los diarios evocan también el primer día de la huelga nacional de la compañía nacional de ferrocarriles francesa SNCF la víspera.

Una huelga inédita, pues será de dos de cada cinco días hasta finales de junio. “Un ritmo perfecto para una desorganización máxima", titula Le Figaro.

"En la SNCF podemos hacerles la vida imposible durante mucho tiempo", dice un huelguista citado por Libération. Según este diario, todos los sindicatos están de acuerdo sobre lo esencial, a saber, “que el gobierno de Macron les ha declarado la guerra y su objetivo es desmantelar la SNCF”.

Es decir, en últimas, privatizar. Esto es, al menos, lo que temen los sindicatos y es lo que constituye su principal argumento.

“Los sindicatos, escribe Le Monde, afirman de manera categórica que la intención del gobierno es, en realidad, abrir el camino a la privatización. Por eso reclaman la anulación de la apertura a la competencia y el mantenimiento del estatuto de empresa pública, entre otros puntos".

Pero el gobierno "también niega de manera categórica que su intención sea privatizar", subraya el vespertino. Le Monde evoca los argumentos del gobierno: "Las infraestructura ferroviaria tiene que ser renovada, el costo elevado de los tiquetes y, sobre todo, que la SNCF es una empresa endeudada. Del endeudamiento de la SNCF, sin embargo, el gobierno habla más bien poco”, subraya el vespertino.

Y sin embargo, la deuda es más bien astronómica: 50.000 millones de euros.

“Aunque la deuda de la SNCF es la principal razón del conflicto, se ha convertido en el punto ciego de la reforma Macron”, según Les Echos.

Según el diario económico, el gobierno hará próximamente propuestas en ese frente. “La hipótesis que se evoca con más insistencia es que el gobierno se encargue de una parte de esa deuda, pero ésta permanecería en la SNCF”, escribe Les Echos.