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Carlos 'El Chacal' de nuevo ante la justicia francesa

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Un bosquejo de Carlos "Illich Ramirez Sánchez", en el tribunal de París. Benoit Peyruq/AFP

RFI estuvo presente en el primer día del último juicio francés de Illich Ramirez Sánchez, alias Carlos. "El Chacal" llegó a la Corte protestando contra la administración penitenciaria, acusándola de haber violado sus derechos fundamentales tras la confiscación de su expediente.


Con nuestra enviada especial, Angélica Pérez, y agencias,

Con el puño alzado, Carlos se presentó ante la sala como Illich Ramirez Sánchez revolucionario profesional.

Denunció que desde el 20 de febrero, cuando fue trasladado a la prisión de Fresne, a una hora de París, se le confiscaron sus notas personales, su computadora y todos los DVDs, impidiéndosele con ello preparar su propia defensa. Una privación que sus abogados denunciaron como una violación a los derechos fundamentales de todo acusado. 

Solicitaron entonces la postergación del proceso hasta que la administración penitenciaria le devuelva al acusado el material. 

La presidencia de la Corte sin embargo rechazó el pedido bajo el argumento de que el acusado tuvo durante años y hasta hace apenas unas semanas acceso a su expediente. Se comprometió para que las autoridades carcelarias arreglen la situación. Una situación escandalosa a juicio de la defensa de "El Chacal".

Perpetuidad en el 2017

El autoproclamado “revolucionario profesional”, figura del terrorismo anti imperialista de los años 1970-1980, fue condenado a perpetuidad en el 2017 por un crimen “terrorista” que dejó dos muertos y 34 heridos. El tribunal, penal, estaba integrado únicamente por magistrados profesionales,

Al término del juicio, que duró dos semanas, la corte siguió los requerimientos de la Fiscalía, según la cual, “todos los elementos reunidos durante la investigación” acusaban al terrorista venezolano, que hoy tiene 68 años de edad.

La defensa de Carlos, que ya ha sido condenado dos veces en Francia a cadena perpetua por tres asesinatos, en 1975, y por cuatro atentados con explosivos (11 muertos y 191 heridos) en 1982 y 1983, había denunciado un “proceso político juzgado de antemano" y digno de “la paleontología judicial”, más de cuarenta años después de los hechos.

Durante la audiencia, el terrorista, que decía defender la causa palestina, aprovechó la oportunidad para vanagloriarse de su pasado. Entre histrionismo y provocación, reivindicó 1.500 muertos, entre ellos, 80 perpetrados con sus propias manos. Sin embargo siempre negó haber cometido el crimen por el que se le juzga de nuevo.

Revolucionarios japoneses

El atentado sangriento del “Drugstore Publicis” tuvo lugar el 15 de septiembre de 1974, en París.

A las 17h10, una granada lanzada por un hombre desde el restaurante del entresuelo de ese local, estalló en la galería comercial, en la esquina del bulevar St. Germain con la calle de Rennes.

Según la acusación, este ataque tenía por objetivo facilitar la liberación de un japonés detenido en el aeropuerto de Orly. Se trataba de un miembro del Ejército Rojo japonés (ARJ). En otras palabras, se trataba de apoyar a un comando, también japonés, que acababa de exigir la liberación de ese detenido durante una toma de rehenes en la Embajada de Francia, en La Haya.

El ARJ era allegado a una rama del Frente Popular de Liberación de Palestina (FPLP), del que Carlos se había convertido en un brazo armado en Europa. Según la acusación, ese atentado había sido el medio escogido por el terrorista para presionar con miras a la liberación del revolucionario nipón.

Durante la audiencia, varios testigos apoyaron esta tesis. Entre ellos, un antiguo compañero de armas, Hans Joachim Klein, quien aseguró que Carlos le había dicho que había sido él mismo quien había lanzado la granada.

El propio “Chacal” había reivindicado esta acción en una entrevista publicada a finales de 1979 en la revista El Watan Al Arabi. Entrevista que, posteriormente, el interesado negó haberla concedido.

Entre las motivaciones de su decisión, el tribunal había retenido contra el acusado la co-organización de la toma de rehenes de La Haya y el vínculo entre esta toma de rehenes y el atentado del Drugstore. Para ello, el tribunal presentó como pruebas la reivindicación de ese atentado, por parte de Carlos, en la prensa y por el hecho de que la granada, al igual que las abandonadas por los autores de la toma de rehenes en La Haya, procedía de unas existencias que habían sido ocultadas en una base americana en Alemania.

Las víctimas acogieron el veredicto de 2017 con alivio, como la prueba de que “nunca hay impunidad” para los crímenes terroristas.

Carlos, encarcelado en Francia desde su detención en Sudán en 1994, denunció, por su parte, una investigación truncada.

Con la AFP