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Casas con historia: Chateau Ángelus

Por Silvia Celi

Francia es reputada por sus vinos de excelencia. Uno de ellos es Chateau Ángelus, un St. Emilion que, como todos los grandes vinos de esa región de Burdeos, solo produce vino tinto. Esta empresa familiar fue creada en 1782 por Jean de Bouard-Laforest. Hoy en día está en manos de la octava generación que trabaja con ahínco para conservar este patrimonio.

“Son muchos los factores que en un momento dado deben sumarse…buena tierra de labranza y un gran dominio en la fabricación de vino. Pero en el caso de un gran vino millésimé, entran también en juego condiciones climáticas que empiezan en primavera y terminan en el momento de las vendimias. A lo largo de toda esa secuencia los indicadores climáticos deben ser positivos, es decir, que no llueva demasiado, que haya una cantidad de sol adecuada en el verano y que las condiciones durante la vendimia sean perfectas, en otras palabras, que no llueva en el mes de septiembre para que la calidad de la uva sea ideal”, explica Olivier Pouls, Jefe de Redacción adjunto de la publicación, La Revue du Vin de France.

Chateau Ángelus es uno de esos vino de añada.

“Angelus es una oración católica que se reza tres veces al día, a las 7 de la mañana, al mediodía y luego a las siete de la noche. El lugar en donde está el viñedo tiene de manera natural la configuración de un anfiteatro, hay una acústica excelente. Está rodeado por tres iglesias que celebran el ángelus tres veces diarias. Es por eso que uno de nuestros viñedos fue bautizado claustro Angelus y luego el nombre se extendió a toda la propiedad y se convirtió en Castillo Angelus”, cuenta la joven Directora Ejecutiva de la empresa, Stéphanie de Boüard-Rivoal.

Stéphanie de Bouard-Rivoal forma parte de la octava generación de Chateau Ángelus. Lleva la pasión vinícola en los genes?

“¡Así es! En lo que me concierne puedo decir que nací en Burdeos, crecí en el castillo, recorrí todos los viñedos al lado de mi padre y de mi abuelo. Cuando estaba chiquita les dije que yo quería encargarme de la propiedad cuando fuera grande pero que antes prefería hacer algo distinto. De manera que me fuí seis años al extranjero. Estuve en Londres trabajando en el sector financiero. Pero antes de irme de Burdeos yo sabía que volvería para ocuparme del negocio de la familia. Estoy convencida de que lo llevo en los genes”, afirma Stéphanie.

¿El hecho de que sea una empresa familiar es importante?

“No sé si es importante. En todo caso, es lo que nos hace diferentes. Ser una empresa familiar es parte de nuestra riqueza y ya no quedan muchas sociedades en manos de una familia y con una historia de mas de 200 años”, explica.

¿No teme que un gran grupo financiero los absorba como ha sucedido ya con tantas empresas familiares?

"Obviamente, por eso, con mi primo Thierry, reflexionamos sobre la mejor estrategia para preservar esta sociedad en el seno de nuestra familia, como compra de acciones o intercambios entre nosotros mismos. Mi formación financiera y fiscal me ayuda en esa reflexión. Por ejemplo, cuando cumplí 30 años y asumí la dirección de la empresa le compré las acciones a mi papá para consolidar un capital a mi nombre que luego podré trasmitir a la familia”.

La paradoja en Francia es que el Estado se vanagloria de su patrimonio y luego ese patrimonio pasa a otras manos porque, a veces extranjeras, porque los accionistas o los descendientes se ven obligados a vender porque no pueden pagar los impuestos.

“Es un problema sobre el que pensamos casi a diario y sobre el que trabajo mucho. Por eso tengo discusiones con el gobierno para acordar facilidades en la trasmisión del patrimonio familiar. Eso hoy en día es un problema. Los impuestos sobre la propiedad aumentan cada día y dificultan la transmisión familiar. Es muy preocupante y por eso trabajamos para que se simmplique esa trasmisión familia”, subraya Stéphanie.

Yannick Alenno, chef del restaurante Pavillon Ledoyen, durante la degustación de varias cosechas de Chateau Ángelus. Febrero 2018. ®SilviaCeli/RFI

El Chateau Ángelus se sirve en las mejores mesas de Francia, como el Pavillon Ledoyen cuya exquisita cocina está dirigida por el chef Yannick Alleno.

“Si hablamos de Ángelus, ni siquiera necesito justificar su presencia en un restaurante con estrellas Michelin porque un restaurante de esa índole implica el uso de productos de excelencia y una cava de vinos que corresponda a la calidad de los platos. Ángelus es un vino consensual, halagüeño que cuando aún está en la botella uno siente que es un vino de gran calidad. Es un vino generoso. Se puede servir con pescado, con carne de caza e incluso con postres”, dice tajante este gran Chef francés que degustó todos los Ángelus que acompañaron sus deliciosos platos.

Uno de los exquisitos platos creados por Yannick Alleno para la desgustación de Chateau Ángelus. ®SilviaCeli/RFI

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