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El Finistère bretón hacia un nuevo modelo de producción

Por Silvia Celi

La región de Bretaña, al noroeste de Francia, desarrolló un sistema de producción agrícola, casi intensiva, que aportó bienestar económico. El medio ambiente, por el contrario, aún sufre las consecuencias de uso excesivo de productos que han contaminado los suelos y las playas. El Finistère, uno de sus departamentos, no escapó a esta revolución, pero ahora busca un nuevo modelo de producción más sostenible.

Como el resto de esa región, en los años cincuenta, Finistère, que en bretón significa “comienzo del mundo”, participó en una revolución agrícola con consecuencias poco benéficas para el medio ambiente.

¿Podría ser un ejemplo de los efectos de la contaminación la casi desaparición de las ostras Belon, una de las mejores especies de la zona?

“Esa especie ha desaparecido casi totalmente. Esto ocurre desde hace años, por eso nos hemos tenido que diversificar. No podemos explicar su desaparición cuando hay una mortandad tan importante de ostras. La razón podría ser virus… Pero, ¿por qué hoy en día por qué no tenemos ostras planas?…No sabemos”, explica Amélie Thaeron, presidenta de la sociedad familiar Thaeron, productora de ostras y crustáceos.

Crustáceos de la Maison Thaeron. ®EmmanuelPain

Hoy en día, el Finistère bretón está girando hacia un nuevo modelo de producción respetuoso de la naturaleza. Una prueba de ello es la sidrería Manoir du Kinkiz dirigida por Hervé Seznec.

“Nuestra particularidad es que tenemos un huerto de 30 hectáreas y somos cosechadores. No usamos ningún tipo de tratamiento químico, cortamos la grama, tallamos los árboles. Eso implica que debemos tener personal a tiempo completo porque necesitamos cuidar el huerto pero también su entorno”, precisa su esposa Maugane que comparte la misma pasión por la sidrería.

“Si se mantiene el entorno se conserva el ecosistema con sus coquitos, sus pájaros, toda una fauna que es vital para que el huerto se renueve a sí mismo. Eso sí, no podemos tener una gran producción. Dependemos de lo que la naturaleza nos da pero…le aseguro que nos da bastante todos los años”, añade.

“La segunda particularidad es que cultivamos 25 variedades de manzanas para sidra, lo que es mucho. ¿Por qué tenemos tantas? Porque cuando mi esposo decidió encargarse de la finca conservó, pero sobre todo plantó, otras especies de manzanas antiguas y tradicionales”, prosigue Maugane.

“Esas especies no le interesaban a nadie porque ya existía una política de rendimiento, pero para él era muy importante porque eran el reflejo de su terruño y eso era lo que el añoraba, tener calidad y no cantidad”, concluye.

Cava de la sidrería Manoir du Kinkiz. ®EmmanuelPain

Chancerelle es otra empresa familiar conocida, en particular, por su producción de sardinas en lata de alta calidad y por practicar una pesca responsable, bajo la marca Connetable.

“La pesca responsable es la que se practica de manera sostenible, es decir, en las zonas pesqueras en las que abunda el pescado. Pero también métodos de pesca que respeten a los peces y a su entorno. Nosotros ponemos mucho cuidado a los peces que utilizamos pero también a las demás especies que conviven con ellos” señala Pascale Etrillard, directora de mercadeo de la firma.

En la fábrica de sardinas en lata Chanterelle, practicamente todo se hace manuelmente. ®EmmanuelPain

En cuanto a tradición se refiere, ¿qué francés no ha comido en su infancia…y ya adulto…las galletas de Pont Avén? Un pequeño pueblo de Finistère conocido también por haber sido frecuentada por artistas de renombre como el estadounidense Henry Bacon, Paul Gauguin, Paul Serusier y Emile Bernard, entre otros. En la fábrica de galletas Traou Mad, conocidas como galletas de Pont-Aven, la mayoría de los ingredientes son bretones y los pocos que no se producen en la región los compran en otras zonas del país, algo esencial, afirma  Fred Vandal, director de la empresa:

“Es indispensable porque a partir del momento en que uno comunica sobre la identidad bretona está obligado a utilizar, en la medida de lo posible, productos bretones. Algunos productos no están fabricados en Bretaña de modo que no los puede señalar como tal, pero si el producto existe aquí, debemos incluirlo en el producto final que forma parte de la cultura bretona”.

Galletas de la fábrica Traou Mad. Pont-Aven, Bretaña, Francia. ®EmmanuelPain

¿Está realmente Finistère buscando un modelo agrícola sostenible?

“Ese es el objetivo porque durante treinta o cuarenta años hubo necesidad de desarrollar una agricultura, que podríamos calificar de casi industrial, pero las mentalidades han cambiado, el mundo ha cambiado y Bretaña es, con toda seguridad, la región en la que los agricultores se adaptan más e intentan utilizar productos menos nocivos para practicar una agricultura más sostenible”, asegura Jean-Marc Puchois, alcalde de la comuna Lampaul-Guimiliau.

¿El departamento debe apoyar esas iniciativas?

“Efectivamente. El departamento Finisterre debe comprometerse con todos esos jóvenes que trabajan para que tengamos una Bretaña hermosa, limpia y con productos de calidad”, responde.

¿Pero hay realmente una revolución?

“Quizás no sea una revolución ecológica pero sí creo que ha habido un cambio en las mentalidades, la gente se da cuenta de que el consumidor se informa cada vez más, de que quiere comer sano, de que el precio es un problema ficticio porque la gente prefiere gastar un poco más pero tener un producto sano. Luego hay una filosofía del trabajo que no todo el mundo logra alcanzar pero estamos progresando”, opina Maugune Seznec de la sidrería manoir deu Kinkiz.

Muchas de esas empresas son familiares, ¿eso cuenta?

 “Es cierto que hoy en día es algo que está muy presente en el Finisterre y en toda Bretaña. Respetamos las tradiciones porque en una familia son varias las generaciones que trabajan", explica Hervé Seznec, propietario de la sidrería Manoir du Kinkiz.

"En mi caso fue mi abuelo quien comenzó, lo siguió mi papá, ahora estoy yo y luego continuarán mis hijos. De manera que nos proyectamos en el tiempo y no estamos sometidos al rendimiento a toda costa. Lo que queremos es que el producto sea bueno y que se conserve. Apostamos por la calidad a través de los años y a veces hay que darle tiempo al tiempo para tener un buen producto: las empresas familiares en Bretaña tiene la ventaja de que no están apuradas, así que se proyectan en el tiempo y en el recorrer de los años”, enfatiza.

Innovación

Jóvenes empresarios lanzan "start-ups" con éxito. En las fotos que mostramos a continuación podrán descubrir algunas de ellas.

Sten Marc decidió que Bretaña debía, como el resto de Francia, producir quesos de calidad y afina un "azul" en el fondo del mar. ®EmmanuelleDupain

Las cebollas de Roscoff fueron salvadas de extinción. ®EmmanuelPain

Loïz Fily envía productos bretones a cualquier parte del mundo. ®EmmanuelPain

La firma Agrival extrae jugo hasta de las piedras. ®EmmanuelPain

El biólogo Sylvain Huchette creó la empresa France Haliotis en la que cría abulones u orejas del mar que le compran los restaurantes gastronómicos más famosos de Francia. ®EmmanuelPain

Las Krips de Maxime Tanguy, para el aperitivo. ®EmannuelPain