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Prostitución: ¿ha funcionado la penalización de los clientes?

Por Raphael Morán

Desde hace un año Francia penaliza a los clientes de las prostitutas, una medida que busca acabar con el negocio del sexo. ¿Cuál es el balance de esta ley?

En abril de 2016, los diputados franceses votaron una ley totalmente nueva para poner fin a la prostitución. Hasta hace un año, las leyes francesas penalizaban a las prostitutas por buscar a clientes en las calles. Pero con esta nueva ley en vigor desde hace un año, los diputados decidieron de lo contrario: ahora se penaliza a los clientes que buscan sexo pagado.

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Además, el Estado francés se compromete a legalizar el estatus migratorio de las prostitutas indocumentadas y a ofrecerles alternativas laborales para salir de la prostitución.

Multas a los clientes

En Francia, según cifras oficiales, se estima que hay 37.000 personas que se prostituyen. La mayoría de las prostitutas son mujeres extranjeras y a veces víctimas de tratas de persona. Una situación que ha llevado al gobierno saliente a elegir un modelo abolicionista en materia de prostitución. Es decir que al contrario de países como Alemania, donde se permite la prostitución, Francia prohíbe la compra de servicios sexuales. La ley prevé multas de entre 1.500 y 3.500 euros en caso de reincidencia.

Prostitución en la región de París. 2013. REUTERS/Christian Hartmann

Sandrine Goldschmidt, activista de la organización Movimiento del Nido, que ayuda a las prostitutas y que apoyó la ley, considera que “desde la promulgación de la ley el 14 de abril, ninguna persona prostituta fue penalizada por buscar a clientes en la calle, y los clientes fueron multados. Hasta abril de 2017, ha habido 937 clientes multados. Esta ley implicó cambiar una serie de códigos públicos y eso toma tiempo, sobre todo en materia de acompañamiento social de salida de la prostitución”.

Uno de los objetivos de la ley era multar a los clientes para disuadir la compra de servicios sexuales. “Algunas delegaciones de nuestra organización constatan que hay menos prostitución de calle, pero no hay diferencia notable. Según nuestro balance del año pasado, hemos visto cerca de 5.000 personas prostituidas en la calle. Es muy prematuro hacer un primer balance. Pero esta ley constituye una verdadera revolución en materia de política pública, y esto no se hará ni en un solo día, ni en un año. La ley abre nuevas posibilidades de salida de la prostitución. Permite también a las prostitutas ya no ser víctima de la penalización, ahora el Estado está del lado de la prostituta. Y las mentalidades cambian. Lo vemos en nuestras acciones de sensibilización. Las personas prostituidas ya no son percibidas como personas malas, sino como lo que son: víctimas de un sistema de explotación”, prosigue Sandrine Goldschmidt.

Otros sectores sin embargo se oponen a esta ley, y reiteraron su descontento hace unas semanas en una marcha. La asociación Acceptess T, por ejemplo, brinda ayuda a prostitutas y prostitutos en París, muchos de ellos de origen sudamericanos. Los miembros de esta organización, que representan un sector minoritario pero real de la prostitución en Francia, reivindican el derecho a ejercer libremente su actividad. Un año después de la introducción de la penalización de los clientes en Francia, afirman que esta nueva ley afecta sus condiciones de vida, como nos lo cuenta Giovanna Rincón, su directora.

Giovana Rincón Facebook.

La mayoría de las prostitutas en Francia sin embargo, no lo hacen por elección. Es común ver en los suburbios populares de París como Belleville, Strasbourg Saint-Denis, el periférico o los parques, decenas de mujeres chinas o africanas, vendiendo su cuerpo en condiciones precarias. Para este público, la ley sí representa una oportunidad, aunque tarde en aplicarse, según Zulma Ramírez, activista feminista que trabaja como voluntaria con prostitutas nigerianas en París.

La nueva ley francesa contra el sistema de la prostitución propone alternativas sociales, laborales a las mujeres con ese perfil.

Otro aspecto de la ley queda por implementarse: se trata de los cursillos de sensibilización para evitar que los clientes de prostitutas reincidan. Un experimento se lleva a cabo cerca de París. Una organización ha sensibilizado cuatro hombres multados por comprar servicios sexuales cerca de un bosque. El taller busca derribar mitos sobre la prostitución: explicar por ejemplo que las personas que venden su cuerpo no lo hacen por voluntad propia.

Entrevistadas: Sandrine Goldschmidt, activista de la organización Movimiento del Nido, Giovanna Rincón, directora de la asociación Acceptess T, y Zulma Ramírez, activista feminista.