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Marine Le Pen Emmanuel Macron Francia elecciones 2017

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La incógnita de la abstención

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Los franceses eligen entre Le Pen y Macron este 6 de mayo. RFI/Pierre René-Worms

Al mediodía de este domingo, la participación era de 28,23%, casi estable con respecto a la primera vuelta. Una de las grandes incógnitas del balotaje en Francia será la tasa de abstención. Muchos electores expresaron su rechazo a escoger entre Macron y Le Pen, lo cual dio pie a un intenso debate.


Cuando Jean-Marie Le Pen disputó la segunda vuelta de las presidenciales en 2002 frente al candidato de la derecha Jacques Chirac, el candidato de la extrema derecha fue derrotado ampliamente.

Chirac obtuvo 82% de los votos mientras que el padre de Marine Le Pen no llegó al 18%. La diferencia entre la derecha y la extrema derecha sobrepasó ligeramente los 64 puntos. La progresión del candidato conservador hace 15 años fue de 350%. La abstención cayó de 28% a 20%.

En 2017, quince años después de la llegada por primera vez de un candidato de la extrema derecha a la segunda vuelta de las presidenciales, el ambiente político ha cambiado profundamente. No se esperan, por lo tanto, ese tipo de cifras.

Según los sondeos, la hija del fundador del Frente Nacional Marine Le Pen podría rondar el 35% de los votos y se estima que la abstención podría rondar el 30%.

Al mediodía de este domingo, la participación era de 28,23%, lo que representa un nivel casi estable con relación al de la primera vuelta del 23 de abril (28,54%), pero en baja con respecto a la segunda ronda de las presidenciales de 2012, que era de 30,66% a esa hora.

¿Antisistema o herederos? 

Tanto Macron como Le Pen dicen ser “antisistema” pero sus adversarios los tildan a ambos de “herederos”.

A Macron, exconsejero y exministro de Economía de Hollande, lo acusan de querer continuar con la política del gobierno socialista. Los detractores de Le Pen afirman que la ultraderechista va a perpetuar la obra política de su padre.

Lo que es un hecho, en todo caso, es que los electores franceses decidieron este año dejar por fuera del balotaje a los candidatos de los dos partidos tradicionales: el conservador François Fillon (Republicanos) y Benoît Hamon, del oficialista Partido Socialista. Esto es un hecho inédito en los últimos 60 años.

También fue un hecho político inédito que el presidente Hollande no buscara la reelección. El mandatario saliente tuvo que renunciar en razón de la caída estrepitosa de su popularidad.

En la primera vuelta, el socialista Hamon no llegó a 7% de los votos mientras que el conservaodr Fillon, favorito hace unos meses, se desplomó al tercer puesto tras denuncias por corrupción.

Los franceses dieron sobre todo un espectacular impulso al candidato de la izquierda radical, Jean-Luc Mélenchon, quien estuvo a punto de arrebatarle el tercer lugar al candidato conservador en la primera vuelta (20% para Fillon contra 19,6% para Mélenchon).

Las derrotas del líder de la izquierda antiliberal Jean-Luc Mélenchon y del conservador François Fillon en la primera vuelta dejaron un sabor amargo a sus votantes, algunos de los cuales rechazan tener que elegir "entre la peste y el cólera".

El resultado de la primera vuelta mostró un país dividido: el centrista Macron ganó con 24% de los vos seguido de cerca por la candidata de la extrema derecha Marine Le Pen con 21%, Fillon y Mélenchon en torno al 20%.

Las grandes ciudades votaron por Macron, mientras que Le Pen obtuvo sus mejores resultados en zonas rurales y en las más afectadas por el desempleo.

Cualquiera que sea entonces el resultado de la votación del domingo, significará un cambio profundo para Francia, la sexta economía del mundo, miembro permanente del Consejo de Seguridad de la ONU y potencia nuclear.