rfi

Escuchar
  • Español
  • Último noticiero
  • RFI Mundo
Francia hoy
rss itunes

Le Pen ya no quiere salir de Europa

Por Lucile Gimberg

A dos semanas de las elecciones europeas, la extrema derecha francesa crece en las encuestas y apuesta a superar, el 26 de mayo, al oficialismo de Emmanuel Macron. Para ello, la formación de Marine Le Pen cambió su discurso anti europeísta y promete ahora reforma a la Unión desde adentro, junto a otros partidos nacionalistas europeos.

"¡Somos los verdaderos europeos! [...] Hay que salvar a Europa de la Unión que la destruye." Marine Le Pen, al rescate de Europa... Suena raro. Pero fue con estas palabras que la líder de la extrema derecha francesa, presentó, en abril en la ciudad de Estrasburgo, las propuestas de su partido para Europa, de cara a las elecciones europeas de finales de mayo.

El giro no es menor. El ex Frente Nacional, ahora Reagrupamiento Nacional (RN), ya no quiere salir de la Unión Europea ni abandonar el euro.

Al micrófono de Radio Francia Internacional, Jordan Bardella, el joven político de 23 años que encabeza la lista de ultraderecha para los comicios europeos, justifica este cambio de 180 grados por la evolución del panorama político en Europa. "Proponíamos romper con las instituciones de la Unión Europea, según el método de los británicos, en un periodo en el que estábamos bastante aislados en el escenario europeo. Era la Europa de Merkel, de Hollande, de Renzi... Hoy, los soberanistas están llegando al poder en numerosos países: en Italia con Salvini, en Austria con el FPO, en Hungría con las inflexiones de Viktor Orban sobre la cuestión migratoria", subraya.

El RN defiende ahora una "Europa de las Naciones, de las cooperaciones". "Tendremos que volver a negociar todo con nuestros aliados", explica Bardella. "Si no lo logramos, sacaremos las conclusiones, pero por ahora, pienso que hay que ser pragmáticos." Pragmáticos significa aprovechar el auge que experimentan los partidos soberanistas y eurófobos para cambiar la Unión Europea desde adentro.

Abandonar el euro espanta a los jóvenes

En realidad, este giro del partido de Marine Le Pen también tiene motivos electorales. Y se inició después de su fracaso en la segunda vuelta de las elecciones presidenciales de 2017 frente a Emmanuel Macron.

"Marine Le Pen se dio cuenta, desde las presidenciales de 2017, que la idea de abandonar la UE y el euro provocan ansiedad, incluso en parte de su electorado", explica el especialista de la extrema derecha, Jean-Yves Camus. "Segundo este tema fue identificado como una de las razones por las que la candidata de ultraderecha no logró superar el 33% de los votos - aunque fue un resultado muy alto."

La ultra derecha francesa lo ve como un factor de bloqueo para atraer tanto a los electores de derecha como a los jóvenes. Y justamente el partido de Le Pen necesita ganar electores en dichos sectores de la población, precisa el director del Observatorio de las Radicalidades Políticas en la Fundación Jean Jaurés en París.

Sin este cambio de discurso sobre la Unión europea, el ex ministro de Sarkozy, el conservador Thierry Mariani, por ejemplo, nunca se hubiese pasado a las filas de la extrema derecha, como sí lo hizo para estas elecciones europeas. Por otra parte, "los jóvenes son particularmente escépticos con la idea de volver a una moneda nacional. Es una época que no han conocido. Alguien de 75 u 80 años sabe lo que fue el franco y como era la situación económica cuando se utilizaba... Pero un joven de 20 años no lo entiende", apunta.

Efecto repelente del Brexit

El Brexit, que tanto se ha demorado y que ya está teniendo un costo económico para los británicos, también ha tenido un efecto repelente para los electores y ha influido en la estrategia de numerosos partidos eurófobos.

"Pienso que el Brexit finalmente, por como expone la incapacidad de cierta parte de la clase política británica, paradójicamente está fortaleciendo la Unión Europea", analiza Emiliano Grossman, profesor de ciencias políticas en el Centro de Estudios Europeos de Science Po en París. Y eso se refleja también en la estrategia de extrema derecha.

"En las campañas electorales del 2017 por ejemplo, la extrema derecha claramente retomó el tema del Brexit, vendiéndolo como un éxito, como un símbolo de la recuperación de la soberanía nacional. Y si hoy ya no se habla de salir de la Unión Europea ni de la moneda común, es una indicación que lo que está pasando en el Reino Unido hoy no le parece atractivo a nadie." Y esto explica en parte porque el partido de Marine Le Pen no retoma estos temas y porque el Brexit está muy poco presente en como conformaron el discurso de campaña en Francia y en los otros países vecinos, agrega.

Discurso anti-inmigración y anti-islam

Este miércoles 8 de mayo, en la ciudad de Bobigny, al norte de París, el hábil y joven candidato del RN para las europeas Jordan Bardella, sonrisa seductora, se dirige a un centenar de militantes. De madre italiana, la nueva estrella del partido creció aquí, en el departamento de Seine Saint-Denis, el más pobre de Francia y donde viven muchos inmigrantes. En la sala, casi solo hay blancos. Y sus aplausos se vuelven más intensos cuando los oradores denuncian el islamismo y la supuesta "invasión migratoria".

Con respecto a la Unión Europea, los militantes siguen la nueva línea del partido ultraderechista. Aunque para algunos, con ciertas reticencias.

"La Unión Europea es una organización internacional cuyo balance encuentro muy negativo", afirma Christophe, funcionario en el departamento. "Pero ya existe, y hay ciertos aspectos de cooperación que no se pueden desatender, entonces reformar profundamente sus instituciones me parecer la mejor solución."

Véronique, responsable local del RN en la zona cercana de Argenteuil, es más escéptica. "Estamos aquí para volver a encontrar nuestra bella Francia y para devolver el poder al pueblo sobretodo. La Unión europea, esta cárcel, no puede decidir en nuestro lugar". ¿Entonces no habría que salir de la UE?, le preguntamos. "No quiero explayarme sobre eso... Hay que negociar, es mejor negociar", responde.

Divisiones sobre el Frexit

Valérie Girard es consejera municipal del Reagrupamiento Nacional (RN) en otra ciudad de la región parisina y lo reconoce claramente: hay divisiones en las filas del partido con respecto al euro y al Frexit, la salida de Francia de la Unión europea. "Esto se decidió en las altas esferas...", afirma. "Yo personalmente pienso que debemos volver a una moneda nacional, sí. Pero bueno económicamente, las cosas han evolucionado... El Frexit sí era la solución, hablábamos mucho de Frexit... Pero bueno, como decirle, en el partido hay divisiones sobre el Frexit, algunos están a favor, otros en contra. Y está bien, no debemos ser todos iguales, tenemos derecho a tener divergencias."

Afuera de la sala, Gorán, obrero de la construcción de origen serbio e instalado en Francia desde hace 20 años, por paradójico que parezca, apoya la política anti-migrante del partido de Le Pen: "porque defienden los valores franceses. Es muy importante. Los valores franceses es ser francés. En Francia, ¡hay que ser francés y respetar los valores franceses!", defiende.

Un big bang institucional en la UE

En los años 70 y 80, el Frente Nacional veía la construcción europea como un escudo contra la amenaza soviética. Pero en la medida que se fue profundizando la integración europea y en particular a partir de la caída del Muro de Berlín en 1989, el partido de extrema derecha se volvió fundamentalmente anti-europeo.

Desde hace 30 años, se auto presenta como el enemigo de Bruselas, que describe como una oligarquía de tecnócratas y mundialistas.

Y el cambio de estrategia reciente no desmiente esta tradición.

"Queremos cambiar todo en la Unión europea", asevera el candidato Jordan Bardella. "Queremos sentarnos en la mesa con nuestros aliados que están llegando al poder en muchos países y recuperar cosas esenciales como manejar nuestro presupuesto, manejar nuestra política migratoria, poder hacer patriotismo económico... Queremos una Europa a la carta. Mañana queremos que las naciones cooperen solo cuando es su interés."

Y carga contra la Unión Europea que, dice, "organiza la impotencia colectiva y, en nombre del dogma de la libre competencia, nos prohíbe proteger nuestras empresas, nuestros empleos, nuestra agricultura". "Todo esto, lo queremos cambiar."

El ahora RN promete un big bang institucional: suprimir la Comisión europea y remplazarla por un simple secretariado técnico, dar más poder al Consejo europeo que reúne a los Estados.

Pero para todo esto, hace falta renegociar los Tratados fundacionales. Y esto solo se puede hacer con la unanimidad de los países miembros.

Unir a los nacionalistas europeos

En Francia, la extrema derecha ganó las últimas elecciones europeas de 2014. Cinco años después, el balance legislativo de la formación de Marine Le Pen es escaso. Pero sus representantes utilizaron el Parlamento europeo como tribuna, obtuvieron recursos financieros que no tenían hasta entonces, ganaron en credibilidad y tejieron redes a nivel internacional.

El desafío para el RN ahora es lograr formar un amplio grupo que reúna al mayor número de eurodiputados soberanistas y eurófobos para pesar más en la nueva Eurocámara. ¿Pero lograrán estos partidos tan diversos ponerse de acuerdo y modificar el curso de la Unión Europea? El politólogo Emiliano Grossman lo duda.

"Todos estos partidos tienen tradiciones muy diversas: el PiS polaco por ejemplo es un partido ultra católico, ultraconservador, con muchas exigencias con respecto a la liberalización del mercado y a la soberanía, mientras que por ejemplo el partido francés de extrema derecha no le da la misma importancia a la religión", explica. También se mezclan temas de tensiones entre los países, por ejemplo entre Italia y Francia sobre la cuestión de la gestión de los migrantes que llegan a Europa.

"Todo esto, en las últimas décadas, en las que ya buscaban crear este tipo de alianza de extrema derecha, terminó por crear problemas casi insuperables y me espero que este año no sea muy diferente", analiza Grossman.

Impedir mayorías en el Parlamento europeo

Según los sondeos, los partidos nacionalistas podrían alcanzar entre un 10% y un 15% de la banca del Parlamento europeo que tiene 750 eurodiputados.

"En este sentido, podrán tener una influencia en el trabajo legislativo diario, podrán molestar o impedir la formación de mayorías, pero no creo que puedan impulsar una dirección, por un lado, porque no tendrán la mayoría suficiente, ni la coherencia suficiente y después porque no tienen conocimientos suficientes del funcionamiento de la Unión Europea", precisa. "No creo que puedan realmente cambiar ampliamente el funcionamiento de la Unión Europea. Ser una piedra en el zapato, ésta es la estrategia de la extrema derecha en Europa", concluye.

El líder la ultra derechista Liga, Mateo Salvini, en el poder en Italia, está encabezando los esfuerzos para que los soberanistas cierren filas en Europa. Pero aún hay muchas incógnitas. La principal: saber si el húngaro Viktor Orban, actualmente suspendido del Partido Popular Europeo (PPE), se unirá o no a este gran grupo de los extremos en Europa.