rfi

Escuchar
  • Español
  • Último noticiero
  • RFI Mundo
Enfoque internacional
rss itunes

La cólera de los chalecos amarillos ante un gobierno "arrogante"

Por Dánae Rivadeneyra

El reclamo de los chalecos amarillos ha dado la vuelta al mundo. Las imágenes de las calles más emblemáticas de París vandalizadas quedarán grabadas en la memoria de la gente como el resultado de uno de los movimientos más violentos en Francia de los últimos años. Algunos lo llaman una lucha entre la Francia de arriba y la Francia de abajo, otros hablan de insurrección mientras que los partidos políticos extremos aprovechan esta crisis para llamar a nuevas elecciones. Conversamos con Michel Wieviorka y Maryse Esterle quienes concuerdan que este movimiento es una respuesta al "desprecio" de un "gobierno arrogante y tecnócrata".

Francia vive una de las crisis sociales más fuertes de los últimos tiempos. El aumento sucesivo de impuestos decretados por el gobierno de Emmanuel Macron ha ido gestando un malestar que explotó con el alza del precio de los carburantes. Este último impuesto afecta sobre todo a las personas que viven en el campo y cuyo único medio de comunicación con las grandes ciudades, las estaciones de tren, las escuelas o los centros de salud, es su propio vehículo.

La francia de abajo contra la Francia de arriba, se puede leer en la banderola de los "chalecos amarillos" Reuters

Pese a que en la protesta del sábado se hablaba de una lucha entre "la Francia de arriba" y la "Francia de abajo", Maryse Esterle nos explica que en realidad los "chalecos amarillos" no representan a los pobres de Francia sino a una clase media o a una clase media baja que tiene dificultades para vivir, sí pero hacer la polarización entre pobres y ricos es arriesgado e inexacto. 

Son gente que tiene trabajo, son pequeños empresarios pero no son los más pobres porque los más pobres en Francia, como en otros países, no tienen carro. Diría que son las clases medias bajas y un poco las clases medias medias. 
Maryse Esterle, socióloga e investigadora honoraria de la Universidad de Artois.

 

El gobierno de Macron "ha actuado de manera arrogante"

Un día después de los actos vandálicos en los Campos Elíseos, Emmanuel Macron acompañado del Ministro del Interior. Thibault Camus/Pool via REUTERS

Además dice Maryse Esterle, la cólera vista este sábado es una respuesta a la percepción de "desprecio" del gobierno

Una cólera que estalla ahora después de año y medio de gobierno de Macron (...) que habla mucho de desprecio. El hecho de haber suprimido el impuesto contra la fortuna, esta supresión protege a los más adinerados y de haber aumentado las contribuciones a los jubilados que ha hecho que las jubilaciones bajen un poco, en ese contexto, el alza de los carburantes ha sido una chispa que ha hecho que estalle una cólera más profunda entre las clases medias y las de clases bajas que tiene dificultades para vivir 
Maryse Esterle, socióloga e investigadora honoraria de la Universidad de Artois.

Por su parte Michel Wieviorka, sociólogo y director de la Escuela de Altos Estudios en Ciencias Sociales explica que los chalecos amarillos traducen un sentimiento de hartazgo ante un gobierno vertical que no atiende sus reclamos ni toma en cuenta sus necesidades:

Es gente que tiene rabia. Claramente viene la politización y las ganas de cambio pero no es insurrección. Este poder ha actuado de manera arrogante con falta de respeto hacia la gente. Hay palabras del Presidente que el pueblo farncés no acepta como "es muy facil conseguir trabajo, solo tienes que cruzar la calle". Hay una sensación de que este poder funciona de manera vertical y sin escuchar y sin discutir, de manera tecnocrática. 
Michel Wieviorka, sociólogo y director de la EHESS

Wieviorka además recuerda que Emmanuel Macron fue elegido no como la primera opción sino como "el menos peor" y que pese a ello su gobierno no escucha al pueblo.

Ni mayo del 68 ni un movimiento de insurrección

El arco del Triunfo al final de la Avenida de los Campos Elíseos no se salvó de las pintas de los "chalecos amarillos" Reuters

A pesar de los actos de violencia registrados contra el patrimonio histórico de Francia, los "chalecos amarillos" siguen gozando de un alto grado de aceptación por parte de la ciudadanía y ya hay algunos que ven en este movimiento un nuevo mayo del 68. Ante esto, Michel Wieviorka responde: 

Hablar de mayo del 68 es un error total. No tiene nada que ver en su contenido, en su forma, en sus movilizaciones, en su actores , no tiene que ver con el 68 que era un movimiento estudiantil y de trabajadores de fábricas industriales
Michel Wieviorka, sociólogo y director de la EHESS

Francia: entre represión y negociación

La situación se presenta complicada para el gobierno de Emmanuel Macron pues deberá entablar una negociación con un grupo que no tiene líderes ni organizadores y donde nadie encarna la autoridad ni los lineamientos a seguir, lo que lo hace imprevisble. Maryse Esterle:

Uno de los problemas es que no tiene líderes ni tiene organización por eso los manifestantes no respetan las consignas de la Prefectura que normalmente se definen con los representantes de las organizaciones, entonces (los chalecos amarillos) van a donde les da la gana. No se sabe cómo va evolucionar.
Maryse Esterle, socióloga e investigadora honoraria de la Universidad de Artois.

Por otro lado, si el gobierno da vuelta atrás con el aumento de la contribución, señala Esterle, sería "un signo obvio de debilidad" e implicaría que "con dos o tres sábados se puede hacer ceder al gobierno". Tiene dificultad para encontra líderes.

El gobierno tiene que caminar entre la represión para mantener el orden público y la negociación. Es una situación muy difícil. 
Maryse Esterle, socióloga e investigadora honoraria de la Universidad de Artois.

Lacrimógenas, balas de goma y destrozos: así fue la jornada de protesta de los Chalecos Amarillos

España: claves para entender la entrada de la extrema derecha en el parlamento andaluz

¿Resistirá el imperio Renault-Nissan-Mitsubishi sin su todopoderoso Carlos Ghosn?