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Italia no modifica su presupuesto a pesar de la presión de Bruselas

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El presidente del Consejo italiano Giuseppe Conte, a su izquierda el ministro del Interior, Matteo Salvini y a su derecha, Luigi Di Maio, ministro de Desarrollo económico. REUTERS/Remo Casilli

Pese a las advertencias de Bruselas  y a la presión de los mercados, el gobierno italiano volvió a presentar el mismo plan económico que ya había sido rechazado por la Unión Europea por no ajustarse a las normas comunitarias. 


El pasado mes de octubre la Comisión rechazó el plan presupuestario de Italia para el próximo año que prevé un déficit del 2,4% del Producto Interior Bruto (PIB), superior al 0,8% prometido por el anterior ejecutivo de centroizquierda.

Bruselas le pidió entonces al gobierno italiano revisar sus cuentas, de lo contrario, Roma podría enfrentarse a un procedimiento por déficit excesivo con sanciones de hasta el 0,2% de su PIB. Pese a ello, Italia no dio marcha atrás

El gobierno añadió cláusulas de salvaguardia para mantener sus objetivos, con un mecanismo de control automático de los gastos y un plan de cesión de bienes inmobiliarios del Estado que equivaldría al 1% del PIB, pero sin tocar "las joyas de las familias", según Di Maio.

Para la coalición de gobierno, el llamado presupuesto 'contra la austeridad' ha sido diseñado para incrementar el crecimiento y reducir el déficit público y la deuda.
   
La Comisión estima que Roma no va a poder respetar los umbrales, ya que calcula que las medidas previstas en el presupuesto pueden elevar el déficit a 2,9% el año próximo y a 3,1% en 2020. Predice por lo tanto un crecimiento del 1,2%, mientras que Roma prevé 1,5%.
   
Tender la mano a Italia
   
Según los medios italianos, el ministro de Economía, Giovanni Tria, enviará en las próximas horas una carta a Bruselas para explicar la decisión del gobierno, junto a una presentación de las reformas estructurales y del plan de inversiones previstas por el gobierno

La Unión Europea y los mercados están preocupados porque Italia ya padece las consecuencias de la enorme deuda pública de 2,3 billones de euros, que representa aproximadamente el 131% de su PIB, la segunda más alta de la zona del euro después de Grecia.

Ante el Parlamento Europeo en Estrasburgo, la canciller alemana, Angela Merkel, insistió en que la UE quería "tender la mano" a Italia. Por su parte, el comisario europeo de Asuntos Económicos, Pierre Moscovici, ha multiplicado sus pedidos de diálogo, con la esperanza de llegar a un "compromiso".

Para finales de enero Italia entrará en el procedimiento de déficit excesivo y contará con un plazo de tres a seis meses para preparar el plan de corrección, lo que le permitirá participar en las elecciones europeas sin obstáculos, aseguró el economista.