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Alemania procesa a un exguardia nazi siete décadas después de la guerra

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La fiscalía no reveló la identidad del acusado, pero el diario alemán Die Welt le identificó como Johann R. Fuente: Reuters.

Empieza este martes en Alemania el proceso a un exguardia de 94 años del campo de concentración nazi de Sutthof, por complicidad en cientos de asesinatos, siete décadas después del fin de la segunda guerra mundial. El exvigilante, residente en Münster, donde tendrá lugar el juicio, es acusado de haber servido en este campo, situado cerca de la ciudad polaca de Gdansk, entre 1942 y 1944. En el momento de los hechos el procesado tenía entre 18 y 20 años y por lo tanto el nonagenario será juzgado por el tribunal de menores.


Por Annalisa Girardi para RFI

La fiscalía no reveló la identidad del acusado, pero el diario alemán Die Welt le identificó como Johann R. “Tenía entre 18 y 20 años en el momento de los hechos. Como vigilante, custodió el campo, las vallas, las torres de vigilancias” mientras centenares de personas eran “gaseadas, fusiladas y murieron de hambre” allí, indicó Andreas Brendel, el fiscal de Dortmund. Brendel subrayó que como guardia, por lo tanto una pieza fundamental de la máquina de exterminio, el exnazi estaba al corriente de todas las atrocidades cometidas en Sutthof.

Según la prensa alemana la audiencia del martes estuvo dedicada a la lectura del acto de la acusación, según la cual el imputado tenía “conocimiento de todos los métodos para matar” y por eso fue cómplice del “asesinatos de cientos de personas”. El acusado reconoció haber servido en Sutthof como guardia, pero rechazó estar al corriente de la matanza que se cumplió en el campo. Cuando se le preguntó sobre la apariencia y la desnutrición de los prisioneros, dijo que también los soldados sufrían de la escasez de alimentos durante la guerra.

El acusado enfrenta una pena máxima de 15 años de cárcel, aunque por muchas de las víctimas y familiares de los que estuvieron en el campo la pena importa poco, puesto que se trata sobre todo de una cuestión moral. “Alemania le debe a los familiares de las víctimas que se investiguen estos crímenes nazi todavía hoy”, sostuvo el fiscal. Entre los testigos que participarán al proceso estarán también unos 17 supervivientes, entre ellos dos que estuvieron presos en Sutthof, y familiares de las víctimas.

Vista la edad del acusado es poco probable que vaya efectivamente a la cárcel. El juicio se extenderá hasta el próximo febrero y deberán pasar al menos 10 días entre las sesiones que además no podrán durar más de dos horas, teniendo en cuenta el estado de salud del imputado. En particular, la Fiscalía le acusa de complicidad en los asesinatos de masa de cientos de prisioneros polacos que murieron en las cámaras a gas entre el 21 y el 22 junio de 1944 y de centenares de judíos entre agosto y diciembre del mismo año, en el marco de la ‘solución final’.

En Sutthof, el primer campo de concentración nazi establecido fuera de Alemania y unos de los últimos en ser liberado por los aliados, murieron 65.000 entre los alrededor de 110.000 deportados según el museo del campo. Sutthof, controlado por las SS, sirvió como campo de detención y de trabajo para los prisioneros de guerra y los opositores polacos hasta el 1941, pero a partir del año siguiente, cuando se construyó la primera cámara a gas en su recinto, se convirtió en campo de exterminio para los judíos de los países bálticos y de Polonia que fueron deportados allí.

Durante mucho tiempo los que colaboraron indirectamente con el nacionalsocialismo durante la guerra no fueron llevadas ante la justicia. Sin embargo, en 2011 hubo un cambio tras la condena de John Demajanjuk a cinco años por complicidad en decenas de miles de asesinatos en el campo de concentración de Sobibor. Desde entonces Alemania se enfrenta a una carrera contra reloj para llevar ante el juez a quienes cooperaron con la máquina de exterminio nazi.

Este cambio de enfoque judicial consiguió condenar a Reinold Hanning, Hubert Zafke y Oskar Gröning, conocido como ‘el contable de Auschwitz’, aunque ninguno ingresó en prisión debido a la edad y al estado de salud. Sin embargo, la nueva jurisprudencia permite abrir investigaciones por “complicidad de asesinatos” contra los que participaron de cualquier manera en el funcionamiento de los campos de concentración, mientras antes sólo se podía procesar a los sospechosos de ser directamente implicados en los asesinatos de los deportados.