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Theresa May defiende su plan de Brexit tras bailar sobre ABBA

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Theresa May llega al escenario bailando, este 3 de octubre de 2018 en el congreso del Partido Conservador, en Birmingham. REUTERS/Darren Staples

Este miércoles, al clausurar el congreso del Partido Conservador, la premier británica Theresa May defendió sus planes de Brexit y llamó a la unidad de sus filas.

Por Juan Carlos Bejarano, nuestro correponsal en Londres.


En medio de la tormenta y profunda división que vive el Partido Conservador británico, Theresa May intentó darle un toque más positivo a su discurso, iniciando su intervención con unos pasos de baile al ritmo de “Dancing Queen” de ABBA, una imagen con la que ya abren todos los informativos en Reino Unido.

La premier apeló a la reconciliación de su partido, afirmando que los conservadores siempre han defendido las políticas que los unen y no las que los dividen. Agregó que el conservador es el partido del patriotismo pero no del nacionalismo, en una clara referencia a las ideas de Boris Johnson.

En lo que tiene que ver con el Brexit, May defendió nuevamente su propuesta conocida como “chequers”, y considerada por el ala euroescéptica de su partido como un Brexit suave.

La premier insistió en que no es necesario un segundo referéndum y que su objetivo es respetar la decisión de los británicos que desean la salida de la Unión Europea, y llegar a un acuerdo con sus amigos y aliados que proteja las empresas y los empleos británicos.

En todo caso, Theresa May no descartó la posibilidad de un rompimiento con el bloque sin un acuerdo formal, aunque advirtió que tal acción tendría implicaciones para las empresas británicas y para los ciudadanos de este país, sobre todo en el tema de importaciones y exportaciones.

Como se advertía desde la semana pasada, la líder conservadora anunció el fin de la libertad de movimiento de personas, uno de los principales principios de la Unión Europea. Con esta medida la premier busca reducir la inmigración y fomentar la creación de puestos de trabajo para los británicos.

Tras acusar al laborismo de la peor crisis financiera del Reino Unido, la premier aseguró que la austeridad había terminado, señalando el aumento del gasto público, tras una década de duras medidas fiscales.