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Macedonia dice sí al cambio de nombre

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La bandera macedonia ondea en Skopje, Macedonia, el 29 de septiembre de 2018. REUTERS/Marko Djurica

Más de 90% de los votantes de Macedonia que participaron en el referéndum del domingo aceptaron que su país cambie su nombre a "República de Macedonia del Norte", según la comisión electoral. Esto abriría el camino al ingreso a la Unión Europea, aunque la alta abstención echa sombra sobre este escrutinio.


Escrutadas el 93% de las mesas de votación, el "sí" obtenía 91,3% de votos, según resultados de la comisión electoral. Pero la abstención fue muy alta: apenas uno de cada tres ciudadanos concurrió a las urnas.

"Más de 90%" de electores aprobaron el acuerdo con Grecia para cambiar el nombre de Macedonia y el Parlamento "debe confirmar la voluntad de la mayoría", dijo el primer ministro Zoran Zaev a la AFP.

El referendo fue consultivo, y ahora el Parlamento debe estudiar la iniciativa que necesita por al menos dos tercios de sus miembros para ser aprobada, una mayoría de la que carecen el gobierno socialdemócrata y sus aliados de la minoría albanesa.

Por su parte, la Unión Europea urgió a respetar el resultado. "Espero que todos los líderes políticos respeten esta decisión y la apliquen con la máxima responsabilidad, y unidad más allá de los partidos, en interés del país ", dijo Johannes Hahn, comisario europeo de Negociaciones de Ampliación. El secretario general de la OTAN, Jens Stoltenberg, publicó en Twitter que el resultado era una "oportunidad histórica" y agregó que "la puerta de la OTAN está abierta".

Vieja disputa
   
De concretarse, el cambio de nombre zanjaría un viejo conflicto con Grecia y los acercaría a la Unión Europea (UE) al levantar Atenas su veto.

El país balcánico, uno de los más pobres de Europa, quiere entrar en la UE, a la que muchos consideran como una promesa de estabilidad y de prosperidad. Pero su objetivo se ha topado una y otra vez con el veto de Grecia, que afirma que el nombre de Macedonia sólo puede designar una de sus provincias septentrionales, alrededor de Tesalónica.

Desde que Macedonia se independizó de la desaparecida Yugoslavia en 1991, los griegos creen que trata de usurpar su patrimonio, especialmente el de Alejandro Magno, y que mantiene ambiciones territoriales ocultas.

Los años de poder de la derecha nacionalista macedonia (VMRO-DPMNE), que terminaron en 2017, tensaron aún más las relaciones bilaterales. El país se llenó entonces de estatuas y de referencias a Alejandro Magno y Filipo de Macedonia, enojando a los griegos.

En junio, sin embargo, el nuevo primer ministro, Zoran Zaev, firmó con el griego Alexis Tsipras un acuerdo para poner fin a esa disputa. Si se aprueba el nuevo nombre de "República de Macedonia del Norte", Atenas dejará de oponerse al ingreso de su vecino en la OTAN y en la UE.
   
Un cambio impuesto
   
El Gobierno insiste en las ventajas de ese acuerdo. En las paredes de Skopie, la campaña a favor del cambio animó a votar "Sí a una Macedonia europea", a tomar "una decisión histórica" y a ignorar los llamamientos al boicot lanzados en las redes sociales.

Pero las palabras "Macedonia del Norte" no aparecen ni en los carteles ni en la pregunta del referéndum: "¿Está a favor de la adhesión a la UE y a la OTAN aceptando el acuerdo con Grecia?".

Muchos habitantes consideran el acuerdo impuesto desde el extranjero. "Entiendo lo que sienten los macedonios (...), es un chantaje", afirmó Abedin Memeti, miembro de la minoría albanesa, que representa entre el 20 y el 25% de los 2,1 millones de habitantes del país. "Pero la UE y la OTAN son más importantes que todos nosotros. Hay que avanzar", dice el joven, que votará sí como la inmensa mayoría de las personas de la comunidad albanesa.

(AFP)