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#FoodForChange el nuevo reto de Slow Food

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Los tomates Regina se pueden conservar durante todo el invierno. ®SilviaCeli/RFI

‘Terra Madre’ cerró sus puertas este lunes en Turín, con un desafío característico de esta época para el movimiento internacional Slow Food, responsable del evento. En efecto, el organismo lanza #foodforchange, una nueva campaña internacional de concientización, cuyo objetivo es relacionar la comida con el cambio climático. Al mismo tiempo, propone soluciones a partir de una red planetaria.


Tras cinco días de intensos debates, conferencias y talleres culinarios - entre otras actividades - los delegados presentes en el ‘Salón del Gusto Terra Madre’ se disponen a continuar un combate a favor del planeta, cada cual según sus proyectos y sus propias apuestas.

Carlos Petrini, fundador y presidente de Slow Food International, subrayó en su discurso de clausura del evento “la importancia de la agricultura tradicional, ya que hoy en día 500 millones de campesinos en el mundo producen 80% de nuestros alimentos”.

Dali Nolasco Cruz, de la etnia Nahua, Sierra Norte de Puebla, en México, continuará “su lucha por el empoderamiento de las mujeres indígenas, que siempre han sido relegadas, pese a que cuidan de la familia y las semillas. Ellas son quienes garantizan la alimentación de la comunidad y el respeto de los cultivos tradicionales, lo que implica el respeto por la biodiversidad”.

Misael Ponce Lugo tiene una finca en Cuba, ‘Vista Hermosa’, y está convencido de la relevancia de este Salón. “Terra Madre ha sido muy importante porque ha logrado reunir a miles de personas de centenares de nacionalidades que hablan varios idiomas. Hemos podido intercambiar ideas y experiencias. Ahora solo nos queda interactuar para buscar la mejor manera de trabajar la tierra, a fin de mejorar el sistema alimentario internacional y la vida en el planeta”.

Por su parte, Laura Beatriz Rosano Santos, productora agro ecológica y chef uruguaya, afirma que no bajará los brazos hasta que no se logre la eliminación de los transgénicos en su país. “Después de veinte años de la adopción de este modelo agro industrial en Uruguay, tenemos pruebas concretas del impacto de los transgénicos en el medio ambiente y también en las comunidades campesinas porque ese sistema termina por expulsarlos de sus tierras. Tenemos campesinos que trabajan de forma orgánica y si alrededor se coloca un pool de siembras de transgénicos, con la fumigación se contaminan las aguas y los campesinos no pueden seguir produciendo”.

“La presencia de los jóvenes y los migrantes de los pueblos indígenas en ‘Terra Madre’ ha sido muy importante para elaborar y compartir soluciones para el futuro del planeta. Todos debemos crear alianzas con ellos para garantizar a las generaciones venideras un futuro sostenible”, declaró a RFI Bastien Beaufort, director adjunto de la empresa francesa Guayapi, especializada en productos del comercio justo provenientes de Sri Lanka y la región Amazónica.

“Los alimentos deben respetar la biodiversidad –según Beaufort. El hecho de comer es un acto político que implica la responsabilidad de cada persona. Hoy en día hay enfermedades como el colesterol o las afecciones cardiovasculares que no son producidas por infecciones, por virus, sino por mala alimentación. ¡Es increíble!”

“Hay productos de la tierra que ayudan a las comunidades, no solo a alimentarse, sino también a proteger sus tierras. Este es el caso del guaraná, que producen indígenas de la región Amazónica brasileña. De no haber rescatado el guaraná, esos indígenas se habrían visto obligados a abandonar sus tierras, que probablemente los traficantes de madera o las constructoras las hubieran invadido”, añade Bastien Beaufort, uno de los militantes más activos de Slow Food en Francia.

A propósito de este evento, Miriam Gorbán, nutricionista y coordinadora de la Cátedra Libre ‘Soberanía Alimentaria’ de la Escuela de Nutrición, Facultad de Medicina de la Universidad de Buenos Aires, estima que “cada vez que el mundo se junta salen cosas positivas. Cuando establecemos este diálogo de saberes, de interculturalidad, se multiplica el conocimiento. Pero no de manera aritmética sino geométrica; es decir, varias veces más”.

Con miras al futuro, Miriam espera que se produzcan más encuentros de este tipo, en todos los países, para mostrar, según afirma, que “somos capaces de producir alimentos frescos y sanos”.

Frijoles raros de Max Nunziata Beans Saver. Estos son "Piel de vaca normanda", de origen francés. ®SilviaCeli

Bio no es necesariamente sinónimo de perecedero

En Italia, y esto hay que reconocerlo, la producción artesanal es cultural. Cada región tiene sus especialidades y las muestra con orgullo. Muchos de esos productos tradicionales son bio u orgánicos.

Pero algunos consumidores que los compran en el supermercado, quizás acostumbrados a productos que duran muchos días en la despensa, no les gusta que las frutas o las hortalizas se pudran rápido.

Lo normal, sin embargo, es que esos productos frescos y sin conservadores maduren a su ritmo natural y se descompongan al término de su ciclo de vida.

Lo anormal es que, gracias a tratamientos con productos químicos para la conservación, una multitud de productos duren semanas, perdiendo valor nutritivo y sabor.

Los métodos de conservación artesanales siempre han existido. Por ejemplo, los agricultores colocaban antes las manzanas en los áticos o en otros lugares frescos, sin amontonarlas, para que pasaran el invierno. Una vez más, lo anormal son las manzanas que duran muchas semanas gracias a conservadores químicos.

En función de los métodos artesanales utilizados, muchos productos como quesos, vinos o pescados pueden durar meses y , en algunos casos, el tiempo incluso los mejora.

Pero no todo está hecho para durar. Una mozzarella fresca es buena así … fresca.

Asimismo, existen productos excepcionales como el tomate Regina de Torre Canne, que lució su maravilloso color rojo en el Salón, aromatizando uno de los corredores de ‘Terra Madre’. Puede guardarse todo el invierno “porque tiene una piel gruesa que además le permite conservar su aroma y su sabor”, nos explicó una joven italiana, ataviada con un vistoso traje regional. Eso sí, se trata de una característica de la especie Regina…

Lo fundamental - y esta es una de las recomendaciones de Slow Food - es consumir productos locales de estación.