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Preocupación en Bélgica: las papas fritas serán más pequeñas

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Un local de papas fritas en Bélgica. Wikipedia: https://www.flickr.com/people/la_fessee/

Conmoción en Bélgica: el plato nacional padece el efecto de la peor sequía desde 1833: la producción de papas cayó un 25%, lo que redundará en papas fritas recortadas.


Las papas fritas son cosa seria en Bélgica. Y a juzgar la prensa local, la situación es preocupante. “¡Por culpa de la sequía; nuestras papas fritas van a perder 3 centímetros!”, se alarma el portal Sufinfo.be; “Por culpa de la sequía, comeremos papas fritas más chicas”, alerta Dh.be; “Las papas fritas más chicas: los belgas preocupados”, reseña desde la vecina Francia Le Courrier Picard.

El motivo de esta catástrofe nacional, la falta de precipitaciones. El verano (boreal) 2018 ha sido particularmente seco y el más cálido desde 1833, fecha del inicio del relevo meteorológico en el país.

“Nos dirigimos hacia un rendimiento medio 25% inferior al normal de los últimos 5 años”, explica sombríamente Pierre Lebrun, coordinador del sector de la papa belga, en el diario Sudpresse.

“Los suelos están muy secos. Esto dificulta el trabajo de los agricultores. Se constata lo mismo en Gran Bretaña, los Países Bajos, en Francia o el oeste de Alemania. Estamos todos en la misma situación: “Comeremos todos pequeñas papas fritas”, advierte.

“Generalmente, para tener papas fritas largas, trabajamos con tubérculos con un diámetro de 50 milímetros. Conseguimos entonces papas fritas de 8 a 9 centímetros. Esta vez, como los tubérculos son más pequeños, las papas fritas serán más pequeñas”, asevera.

Según los cálculos de la prensa belga, las papas fritas de 2018 no debería superar entonces los 6 centímetros este año.

Las papas fritas se comen en Bélgica solas o como guarnición, en especial para acompañar los mejillones. Tanto belgas como franceses se adjudican el invento del plato, cuya existencia fue rastreada hasta fines del siglo 17 en el Pont Neuf de París, como una comida callejera.

Hoy en día sólo los belgas las reivindican como plato nacional, y la preparan de una manera distinta. Mientras en París sólo las hacen con aceite, en Bruselas las someten a dos etapas, aceite y grasa.