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Alemania: AfD fomenta a los neonazis

Por Angélica Pérez

Franco Delle Donne, autor del libro Factor AfD, sostiene que el partido de extrema derecha Alternativa para Alemania ha convertido en políticamente correcto que los ciudadanos hagan parte de las marchas de los neonazis. "El discurso de AfD alimenta el miedo y la idea de que un peligro latente se cierne sobre Alemania: el Islam, los inmigrantes, el terrorismo."

"Estas marchas son un triunfo simbólico de la nueva ultraderecha alemana" asegura el politólogo refiriéndose a las protestas de los neonazis que, acompañadas por una muchedumbre enfurecida, han tenido lugar en los últimos días en la ciudad de Chemnitz, al este del país.

La otrora "Karl Marx Town" ha sido tradicionalmente escenario de manifestaciones de grupos neonazis que cada 5 de marzo lloran por las calles el bombardeo de las fuerzas aliadas en 1945 sobre esta ciudad sajona. Pero los manifestantes no superaban a un par de centenas y la contramanifestación siempre fue mayor, subrayan las autoridades de la ciudad.

Esta vez ha sido distinto. La consigna "Wir Sind Das Folk" "Nosotros somos el pueblo", con la que en 1989 la población de Chemnitz exigía en las calles el fin del comunismo, se ha convertido en el grito de la extrema derecha, seguida de una muchedumbre enfurecida, en esta ciudad del este de Alemania.

La ira estalló en Chemnitz el domingo 26 de agosto con la noticia de que dos solicitantes de asilo, un iraquí y un sirio, eran sospechosos de matar a cuchillo a un hombre alemán. Inmediatamente, las redes sociales se inundaron de noticias falsas antiinmigrantes. Y en cosa de horas unas 800 personas, dirigidas por neonazis, corrían a la caza de transeúntes de piel oscura. Una semana después eran miles. "El odio en la calle no tiene cabida en un Estado de derecha", dijo la canciller Angela Merkel condenando estas violencias.

Para Franco Delle Donne, la persona que no se puede calificar como neonazi pero que marcha con la extrema derecha se alimenta del discurso político del partido Alternativa para Alemania (AfD) que "fomenta el miedo y la idea de que existe un peligro latente que puede ser el Islam, la islamización, el terrorismo, la llegada de inmigrantes que van a ocupar la seguridad social. A partir de su victoria en los parlamentos regionales del este alemán en 2014, AfD ha ido fomentado la idea de que los alemanes están en peligro a causa de la negligencia de la política tradicional y ha convertido en políticamente correcto lo que hasta hace unos años era impensable: que una persona marche junto a un nacional socialista o neonazi que hace la señal hitleriana. El miedo lo justifica".

El discurso anti inmigrante no sólo tiene eco en un sector amplio de los alemanes, en Italia catapultó al actual gobierno de extrema derecha y, según las encuestas, podría favorecer a la ultraderecha en las elecciones del próximo domingo en Suecia. En Alemania, las regiones del Este son donde más ha calado el discurso populista que apunta hacia el inmigrante como la causa de todos los males. "Los ciudadanos del Este son los grandes perdedores del proceso de la reunificación", afirma Delle Donne. Y agrega: "Para alguien del este alemán, la anexión significó un cambio y un choque cultural enorme. De repente, su sistema de valores cambió y, además, le decían que estaba mal porque era el resultado de una dictadura; en ese caso, socialista".

A esa pérdida se sumaron los prejuicios y hasta el desprecio que tuvieron que cargar los ciudadanos de dichas regiones por lo que significaba en el resto del país haber nacido en la República Federal Alemana (RDA). "Los herederos de esta generación se preguntan hoy sobre su identidad y hacia dónde va Alemania. La ultraderecha se beneficia de ello. Toma el concepto de identidad para sí y nos dice a todos qué es ser o no ser alemán. Y los demás partidos no tienen respuesta a esta cuestión. Uno de los grandes problemas de la Alemania de hoy es poder discutir sobre lo que es ser alemán sin el miedo de parecer un nacional socialista", concluye Franco Delle.

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