rfi

Escuchar
  • Español
  • Último noticiero
  • RFI Mundo
Enfoque internacional
rss itunes

España vuelve a ser el imán europeo de la inmigración

España se ha convertido en el epicentro de la cuestión migratoria en Europa después de que la última semana más de 1.500 migrantes llagaran a las costas andaluzas de Cádiz. Una oleada que se suma a la del pasado jueves, cuando 850 subsaharianos saltaron en Ceuta la doble valla de metal, y 602 entraron en territorio español. La oposición critica al Gobierno por generar un “efecto llamada” y las organizaciones de la frontera sur dicen estar “desbordadas”.

Por Ana García Valdivia

Según la Organización Internacional para las Migraciones, casi 21.000 personas han llegado en patera a las costas españolas en lo que va de año, tres veces más que en el mismo periodo en 2017. España se ha convertido así en la principal ruta marítima migratoria para entrar al continente europeo. Este aumento coincide con la caída en un 80% de la ruta de Libia a Italia, que hasta hace poco era el trayecto más usado por las redes de traficantes de personas para cruzar el Mediterráneo.

El debate sobre el “efecto llamada” y el cambio de rutas en el Mediterráneo

Desde España, la oposición habla de un “efecto llamada” tras la decisión del nuevo Gobierno socialista de Pedro Sánchez de acoger a los migrantes del barco Aquarius, al que Italia había denegado el acceso a sus puertos. Albert Rivera, presidente de Ciudadanos, el partido de la derecha liberal, pedía al Ejecutivo que abandonara el "buenismo" con el que "está consiguiendo un efecto llamada". "Si queremos una Europa libre de fronteras internas necesitamos controlar las fronteras externas", declaró Rivera en una visita a Ceuta.

El recién elegido líder del conservador Partido Popular, Pablo Casado, tachó al Gobierno de “irresponsable”: “Lo que los españoles están buscando es que haya un partido que diga claramente que no es posible que haya papeles para todos ni que España pueda absorber a millones de africanos que quieren venir a Europa”, según casado decir lo contrario será propio de “populistas”.

Por su parte, el ministro de Asuntos Exteriores español, Josep Borrell, negó que se esté dando una migración masiva en el país y afirmó que el continente europeo necesita "savia nueva" para compensar la baja natalidad.

En una entrevista con Carmen González Enríquez, investigadora del Think-Tank español Real Instituto Elcano y experta en migraciones internacionales, nos explica que la oleada de migración está relacionada con el cierre de fronteras italianas: “Hay un trasvase de los flujos migratorios por el cierre de la ruta del mediterráneo central. Como ahora llegar a Europa desde Libia a Italia es más difícil, los traficantes están probando otra vía” y añadió que “respecto al papel que juega el acogimiento de los migrantes del Aquarius solo se puede especular”, aunque en su opinión “el resultado no hubiera cambiado, con o sin Aquarius”.

Tampoco cree José Palazón, de la Asociación PRODEIN Melilla, que se esté produciendo un efecto llamada, pues considera que “España es un país muy poco atractivo para los migrantes” y nos cuenta que la mayoría tienen familia en Alemania, Francia y países nórdicos: “Es ahí donde se dirigen para reunirse con sus familiares”. Palazón califica las declaraciones de la oposición como “xenófobas” y “fascistas”, y advierte de su parecido con los discursos de la Italia de Salvini y otros países de extrema derecha: “Están ofreciendo un producto que políticamente piensan que les saldrá rentable porque en Europa se está vendiendo bien”.

Las dificultades en la atención en la frontera sur

Dejando de lado el debate sobre el origen de esta oleada, la realidad es que a corto plazo la llegada masiva de pateras está siendo todo un desafío en España.  En una visita a Algeciras, el ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska, negó que haya ningún "colapso" en el sistema de recepción. Sin embargo, el sindicato de policía, ayuntamientos andaluces y diversas organizaciones se han quejado de la falta de medios para afrontar la llegada de migrantes.

Desde el Comité de Empresa de Salvamento Marítimo (CGT) dicen sentirse “desbordados” por la situación y denuncian que, ante la inacción del ministerio del interior, son ellos mismos quienes están llevando a cabo labores asistenciales que van más allá de su competencia y para las que no cuentan con los recursos necesarios: “Hace poco el ministerio del Interior negó el permiso para que desembarcáramos así que durante días hemos tenido a más de cien  personas en tres salvamares amaradas en el puerto de Cádiz”, nos explica en una entrevista el presidente del Comité de Empresa, Ismael Furio, “tuvimos que improvisar para suministrar lonas, agua,  bocadillos y bolsas de plástico para hacer sus necesidades, eran condiciones infrahumanas”.

En este contexto, uno de los problemas de fondo es la cuestión del principio de solidaridad en la Unión Europea: por el momento siguen siendo los países fronterizos del sur los que cargan con todo el peso migratorio. La investigadora Carmen González Enríquez  se muestra optimista: “Creo que cada vez más avanzaremos hacia mecanismos de solidaridad y reparto de la responsabilidad entre los países de Europa, porque lo contrario está demostrado que es insostenible”.

Sin embargo, no hay que perder de vista el auge de la extrema derecha y el aumento de la xenofobia en Europa. Frente a esta ola de intolerancia e ignorancia recordemos: cada vez que se aborda la cuestión migratoria no solo nos referimos a personas legales o ilegales, por encima de todo hablamos de vidas humanas.

Álvaro Leiva: ‘Salimos de Nicaragua porque no garantiza el derecho a la vida’

El barco Aquarius vuelve a zarpar para rescatar a los migrantes del mediterráneo

Estigmatización contra pacientes podría aumentar casos de VIH en América Latina