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Cuando el lujo es compatible con la ecología

Por Silvia Celi

Después de las bolsas, las pajillas de plástico se han convertido en la nueva bestia negra de los ecologistas y de personalidades como el Príncipe Alberto de Mónaco al que, por lo menos los hoteles, escuchan atentamente. El Hotel Metropole de Monte Carlo, por ejemplo, ya no utiliza pajitas de plástico. Esta medida forma parte de su estrategia para luchar contra el cambio climático.

Según un estudio de la revista estadounidense Science, ocho millones de toneladas de restos de plástico son vertidos cada año en los mares del planeta, el equivalente a 250 kilos por segundo.

Entre estos residuos, las pajillas ocupan un lugar preeminente. Y a los ecologistas les sobran imágenes para ilustrar este impacto nocivo.

Un video muestra por ejemplo a dos biólogos, quienes durante varios minutos retiran varias pajillas de la nariz de una tortuga de mar en Costa Rica.

"Las pajillas se sirven de forma automática con los vasos en los bares. Son demasiado pequeñas para reciclarlas, pasan todos los filtros", deplora a la AFP Yasmine El-Kotni, cofundadora de la asociación francesa "Bas les Pailles", que pidió su prohibición en Francia en el sitio internet change.org.

Mónaco, un buen ejemplo

El príncipe Alberto de Mónaco es muy conocido por su sensibilidad hacia la proitección del medio ambiente. Tanto "que algunos lo llaman el príncipe ecológico", comentó a RFI Abraham De Amézaga, especialista en calidad y slow life.

De Amézaga, que estuvo hace poco en el Hotel Metropole de Monte Carlo, descubrió con agrado que este local "acaba de eliminar las pajitas de plástico".

La aventura ecológica del Hotel Metropole comenzó hace unos diez años, pero el objetivo de eliminar al máximo el plástico fue decidido "a raiz de la publicación del Libro Blanco del príncipe Alberto, en el 2017", explicó a RFI Olivier Lot, director adjunto de este establecimiento.

La operación anti-plásticos continuará con "la eliminación de las botellas para el personal al que se le atribuirá botellas de vidrio personales y con la instalación de fuentes de agua por todo el establecimiento", añadió Lot.

Lujo y ecología

"Ningún cliente hasta ahora se ha quejado por no tener pajitas de plástico. De todas manera, cuando piden una les damos pajitas reciclables. Pero la verdad es que no las piden", asegura Olivier Lot.

Vista nocturna del Hotel Metropole. ®w.pryce

Europa en la onda verde

Del lado legislativo, la Comisión Europea propuso en mayo prohibir los cubiertos, platos, pajillas y bastoncillos, entre otros productos de plástico, e imponer su fabricación con materiales más duraderos. La medida todavía debe ser abordada por los Estados miembros de la UE y la Eurocámara.

Gran Bretaña anunció por su parte en abril su intención de prohibir entre otros objetos de plástico las pajillas a fines de año.

En Francia deberán dejar de utilizarse para 2020 la vajilla de plástico y los bastoncillos, pero no las pajillas, las "grandes olvidadas", según Yasmine El-Kotni, cofundadora de la asociación francesa "Bas les Pailles".

Aunque el Senado francés debate actualmente añadirlas a la lista de productos prohibidos, varias enmiendas en este sentido fueron rechazadas por la otra cámara, la Asamblea Nacional.

Entre los productos ya prohibido en Francia están los hisopos de algodón que tengan un palito de plástico. La medida, que entró en vigor el pasado 1ro de enero, está destinada a evitar que estos productos, que no son biodegradables, sigan contaminando los océanos.

Algunas empresas prefirieron no esperar a verse obligadas por la legislación.

McDonald's prueba así desde mediados de junio dos alternativas a las pajillas de plástico: las biodegradables y los vasos con cierre integrado.

La cadena hotelera Hilton anunció por su parte que dejaría de utilizar los 5 millones de pajillas y los 20 millones de botellas de plástico servidas cada año en sus 650 establecimientos en el mundo.

Existen ya algunas alternativas, como las pajillas biodegradables en plástico biológico procedente del maíz - dos veces más caras - servidas en el Palace Monte Carlo, un hotel cinco estrellas de Mónaco.

De pasta alimentaria cruda, de bambú o comestibles... las ideas de sustitución no faltan.

Lógicamente, para los profesionales del plástico, esta movilización "no es una buena señal", según Hervé Millet, director de asuntos técnicos y reglamentarios de la federación europea de productores de plástico PlasticsEurope.

"Pero las grandes marcas también tienen un problema de imagen y deben tratar de hallar los medios de responder a una supuesta expectativa social", admite Millet.

"Hay que hallar alternativas. Trabajamos en ello desde hace varios meses. Pero de la noche al día es muy complicado", afirma por su parte a la AFP Pierre Soyez, director general de Soyez, líder europeo de fabricación de pajillas.

Con la AFP

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