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Francia: fútbol e identidad nacional

Por Orlando Torricelli

Tras la histórica victoria francesa en el mundial, aficionados y no aficionados, se volcaron a las calles, unidos por la misma alegría. Un momento de comunión, comparable con lo vivido en 1998, cuando el fútbol pareciera desempeñar un papel que desborda ampliamente el marco puramente deportivo.

Su popularidad y mediatización han convertido al fútbol en un evento planetario,  mucho más que deportivo, momentos en que la sociedad en su conjunto se ve proyectada y reflejada en el estadio. Como explica a RFI Yvan Gastaut, historiador y catedrático de la Universidad de Niza:

"Podemos pensar que desde el momento en que el fútbol se convirtió en un deporte hyper mediatizado y seguido por un público muy amplio. Porque durante largo tiempo fue un más bien un medio masculino, ahora, desde hace tal vez unos 20 años y en particular desde la copa del 98; tiene una importancia capital. Nos damos cuenta de que, como otros deportes, es un espacio de “mezcla” por su función y organización. Y participa a la integración, por ejemplo a través de figuras representativas, es decir de “héroes” como Zidane, o figuras que representan una diversidad que adoran los aficionados."

Un evento que interroga la identidad nacional

"Podemos considerar - agrega Gastaut- que hoy la cuestión de la identidad nacional pasa por el fútbol, no solo en Francia, también es el caso en Italia o Alemania. Los equipos nacionales de fútbol son tal vez los últimos espacios donde las identidades nacionales se expresan con tanta fuerza. Cuando escuchamos el himno nacional, el apego a la camiseta y los valores que se inculcan; existe ese lazo entre lo que es el fútbol y al mismo tiempo la temática de la identidad nacional."

Todos concuerdan en comparar la emoción que hoy se vive en Francia con lo ocurrido en 1998, cuando por primera vez Francia ganó la Copa Mundial.

"Es el vigésimo aniversario de una fecha que, como historiador considero clave, -agrega el académico-, un episodio importante de la historia, tal vez una ruptura en la manera de ver el fútbol. Es un gran recuerdo para Francia, un momento intenso que tal vez no desembocó necesariamente en resultados en el plano de la integración y la relación con los migrantes. Pero en todo caso, es una fecha que marcó una especie de comunión nacional, que de paso hoy se intenta recuperar. Son momentos fuertes y finalmente tan raros, que tal vez hoy, solo el deporte y el fútbol en particular, puede ofrecernos."

Por su parte el sociólogo francés Michel Wieviorka, destaca la identificación de los jóvenes, muchas veces de los suburbios y de origen extranjero, con el equipo nacional, pero piensa que esta ocasión es diferente de 1998.

"Hay muchos cambios si comparamos con 1998, en que se hablaba mucho de diversidad y orígenes, en cambio en esta ocasión se habla mucho más de la juventud, de la nueva generación que en buena medida viene de los barrios populares. Es decir una definicion más juvenil y social, que racial o étnica y eso me parece positivo."

Gracias a la victoria del mundial, los franceses comparten hoy, una vez más, una emoción colectiva que solo el fútbol es capaz de brindar a nuestras sociedades

Entrevistados : Yvan Gastaut, historiador y académico de la Universidad de Niza y Michel Wiviorcka sociólogo, director de la Fondation Maison des Sciences de l’Homme.

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