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Valencia, ciudad refugio

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En 2015, la Generalitat Valenciana ya proponía un plan para acoger un millar de refugiados provenientes de Siria. Flickr CC / Luca Moglia

En 2015, políticos valencianos propusieron un plan para recibir a unos 1.100 refugiados. Una iniciativa rechazada por el entonces gobierno de Mariano Rajoy y que, tres años después, tras el cambio de presidente español, se vuelve a poner en marcha con la crisis del navío Aquarius.

 

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Todo empezó con una imagen que le dio la vuelta al mundo, la del cuerpo sin vida del pequeño Aylan, el niño sirio que murió ahogado en el Mediterraneo y cuyo cadáver fue hallado en las costas turcas en septiembre de 2015. 

Unas semanas después, el presidente y la vicepresidenta de la Generalidad Valenciana, Ximo Puig y Mónica Oltra, anunciaron su intención de abrir un "corredor marítimo humanitario" que traería a España, por el puerto de Valencia, con la ayuda de la empresa de buques Baleària, desde la isla de Lesbos en Grecia.

"Los valenciamos somos personas empáticas con el sufrimiento de los otros. Por lo tanto, once comunidades autónomas firmamos un manifiesto liderado por la Comunidad Valenciana", recuerda Joan Ribó, alcalde de Valencia, entrevistado por RFI. "Le pedimos al entonces presidente del gobierno de España, Mariano Rajoy, la implicación de la acogida de personas". 

El plan inicial era permitir la llegada de un millar de refugiados provenientes de Siria. Pero éste fue rechazado por el Gobierno central, cuya vicepresidenta Soraya Sáenz de Santamaría había ya alegado poco antes que España estaba "saturada", ante un pedido de la UE de acoger a más refugiados. 

“Se agradecen las muestras de solidaridad de instituciones y de empresas privadas, pero este es un procedimiento europeo", respondió por su lado a los organizadores de la iniciativa valenciana.

Mónica Oltra resaltó que el Gobierno central tenía unicamente la competencia de tramitar documentos y pedidos de asilo, pero que las cuestiones de integración, de acogida, de educación, de salud y de alojamiento eran responsabilidad de las comunidades autónomas.

Con la llegada del PSOE a la presidencia de Gobierno, se le dio nueva vida al plan valenciano con el bloqueo, por parte de Italia y de Malta, del buque Aquarius de la ONG SOS Mediterraneo. En Valencia, unas 200 personas preparan la llegada del navío y las fregatas que lo acompañan, entre médicos, abogados, policías, sicólogos, traductores y voluntarios, en una fase de emergencia bautizada "operación Esperanza".

Primero se recibirá a los 629 rescatados del Aquarius, se enviará a las mujeres embarazadas y a los heridos a los hospitales y los menores aislados serán asistidos por la Fiscalía de menores. Una zona de cruceristas del puerto servirá de centro sanitario y de alojamiento. 

En esta primera fase, los migrantes no deberán tramitar inmediatamente a su llegada el pedido de asilo via las autoridades policiacas, ya que la situación de "emergencia y excepcionalidad" les permite tener un estatuto especial.

En la segunda fase se decidirán las modalidades para otorgarle a estos rescatados, en su mayoría oriundos de Nigeria, Sudán y Africa del Oeste según SOS Mediterraneo. 

"Dependerá de la situación de cada uno, de qué países vengan o si traen pasaporte", explicó la vicepresidenta de la Generalitat Valenciana. "Pero hay un criterio de excepcionalidad que permite dar un estatus de refugiado a personas acogidas por situación de emergencia o excepcionalidad".

Se espera que el Aquarius y dos otras fragatas italianas lleguen al puerto de Valencia en la noche del sábado al domingo.