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Irlanda dijo sí al aborto

Por Lucile Gimberg

Este fin de semana, un 66% de los votantes irlandeses respaldaron la abrogación de la octava enmienda de la Constitución que prohibía la interrupción voluntaria del embarazo. Una mayoría aplastante en favor del derecho a abortar.

Como "una revolución tranquila" calificó el primer ministro Leo Varadkar la decisión de los irlandeses de aprobar en referendo la legalización del aborto.

"Para mí también es un día en el que decimos basta", declaró ante la prensa el premier irlandés. "Basta de doctores que dicen a sus pacientes que no se puede hacer nada. Basta de largas jornadas en el mar irlandés. Basta de estigmas. El velo del secreto se levantó. Basta de aislamiento. La carga de la vergüenza ya no está".

Afuera del Castillo de Dublín, miles de militantes proaborto recibieron el resultado del referendo con gritos y emoción. Un 66% de los votantes respaldaron la abrogación de la octava enmienda de la Constitución que prohibía la interrupción voluntaria del embarazo.

"Pensaba que ibamos a ganar pero no por tanto margen", dijo a RFI Pilar González, vocera y militante de la 'Campaña por el Derecho a Abortar'. "Se acabó la idea de que Irlanda era un país muy conservador y bajo la mano de la iglesia católica, nos mostramos como un país mucho más abierto y tolerante", se felicitó.

Irlanda se ha secularizado

Tres años después de aprobar el matrimonio gay, Irlanda demuestra que ya se ha secularizado y liberalizado, incluso en las zonas rurales, abunda el profesor de políticas comparadas de la London School of Economics, el irlandés Bill Kissane.

"La gente se esperaba diferencias entre hombres y mujeres, y entre las ciudades y las zonas rurales pero no se reflejo en el comportamiento electoral. El voto liberal fue bastante parejo en todo el país", subraya.

El mayor factor de división en electorado fue generacional: mientras más joven sea la persona, más fuerte fue la tendencia a votar por el cambio, y mientras más vieja, más fuerte fue la tendencia a seguir con posiciones pro vida.

"Pero lo interesante aquí fue que esa Irlanda rural, donde los valores católicos estaban muy arraigados, ya no parece existir", destaca Kissane. "Ahora la Irlanda urbana y la Irlanda rural votan más o menos lo mismo, con pequeñas diferencias."

Ahora ante el Parlamento

Con este mandato del pueblo para modificar la Constitución y legislar sobre aborto, el gobierno irlandés debe ahora presentar un proyecto de ley ante el Parlamento. Probablemente en otoño próximo.

"¿Será difícil? No lo creo", analiza el politólogo Bill Kissane. "Al menos dos de los principales partidos, y el líder del segundo partido más importante, se han pronunciado en favor del derecho a elegir. Entonces, los militantes pro vida no van a tener mucha influencia en el proceso legislativo. No han abandonado, van a intentar ejercer presión... Pero el pueblo ha dado un fuerte mandato por el cambio, la victoria ha sido clara. El gobierno actual está liderado por un primer ministro muy liberal y ningun partido en el Parlamento se opondrá a una legislación sobre aborto."

Después de esto, podrían abrirse nuevos debates en la sociedad irlandesa: por ejemplo sobre la eutanasia o sobre la fuerte presencia de las instituciones religiosas en la educación primaria y secundaria.
Sobre todo, el Sí de Irlanda aumenta la presión para que Irlanda del Norte, su vecina que depende del Reino Unido, sea la próxima en autorizar el aborto.