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Macron no podrá contar con Merkel para reformar la UE

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El presidente Emmanuel Macron en el Parlamento europeo de Estrasburgo, 17 de abril de 2018. AFP/Frederick Florin

Los grandes proyectos de reforma de la Unión Europea promovidos por Macron se ven cada vez más obstaculizados por diferencias con Alemania en cuestiones como la defensa común o la creación de un Fondo Monetario Europeo.


La visita de Macron este jueves a Berlín permitirá comprobar la magnitud de la brecha que separa al presidente Macron del gobierno de Angela Merkel, una coalición entre conservadores y socialdemócratas.

Casi un año después de su elección con un discurso muy proeuropeo, seguido de declaraciones sobre la necesidad de una reacción europea tras el Brexit a un lado y otro del Rin, es posible que haya llegado la hora de la desilusión para el mandatario francés.

“La iniciativa europea del presidente francés está muerta y enterrada al cabo de solamente siete meses” escribe el semanario Der Spiegel.

Los más optimistas no descartan reformas, pero “pequeñas”, como dijo a la AFP Stefani Weiss, analista de la fundación alemana Bertelsmann.

El futuro de uno de los grandes proyectos de Macron, la reforma de la zona euro, con la creación de un presupuesto autónomo para estimular la inversión y un ministro de Finanzas propio, está en entredicho.

En el nuevo gobierno alemán, muy frágil políticamente, los conservadores muestran un creciente escepticismo respecto a los planes del presidente francés, siguiendo su tradicional aversión a la idea de tener que pagar por los demás.

Esta semana varios miembros del partido de la canciller pusieron trabas al proyecto de creación de un Fondo Monetario Europeo.

Más allá de la fragilidad política de Merkel, un experto consultado por RFI estima que los obstáculos derivan del proyecto mismo de Macron más que del contexto político alemán.

“Lo que propone Macro no es tan novedoso. Es la vieja idea que han tenido sucesivos gobiernos franceses de encontrar la manera para dirigir las cosas desde las esferas estatales”, dijo a RFI  Juergen Dogens, catedratico emérito de la Universidad de Colonia y experto economía.

"En este caso de la unión monetaria, la idea es tener un presupuesto comunitario, tener un ministro de finanzas para toda la Unión Europea, ideas que no se corresponden con la realidad. Yo no veo en Alemania y en ningún otro país, incluso en Francia, a un parlamento nacional deseando renunciar a su soberanía en materia de presupuestos, lo cual es la competencia reina de un parlamento ya que es a través de los presupuestos es que actúa un gobierno”, agrega.

El caso sirio

Más que los grandes discursos, los recientes bombardeos occidentales en Siria demostraron las diferencias entre Francia y Alemania en el ámbito militar.

En el seno de la UE, solamente Francia y Reino Unido -un país que se dispone a abandonar el bloque comunitario- se asociaron a Estados Unidos para esos ataques contra instalaciones del régimen sirio. Alemania se negó a participar, pero apoyó la ofensiva.

Esa postura de Merkel suscita controversia, aunque se explica por estrictas presiones parlamentarias en Alemania y el pacifismo de gran parte de la opinión pública.

En una entrevista para el diario Bild, el exministro de Defensa de la canciller, Karl-Theodor zu Guttenberg, denunció las “palabras vacías” de un gobierno que repite su intención de asumir más responsabilidades internacionales al tiempo que “les deja el trabajo sucio a los demás”.

Esa opción no sorprende al profesor Dogens: “En Alemania se dice que el gobierno hace política exterior con la chequera, dando dinero a los países. Es una tendencia de la ciudadanía, o una parte de ella, que quieren ser pacifista, que quieren ser buenos, mientras los demás hacen el trabajo sucio como dice ese ex ministro. Personalmente pienso que no es la postura que debería asumir un país con la economía que tiene, la primera en la Unión Europea, y hay muchas formas en las que se puede participar en acciones internacionales de defensa sin tener que mandar necesariamente el ejército”.

El problema es que en Alemania la cuestión del uso de la fuerza militar sigue siendo un tema tabú, a pesar de las misiones comunes con Francia en escenarios peligrosos como Malí.

Además, aunque Berlín quisiera comprometerse más en las cuestiones de defensa, no podría hacerlo debido al mal estado de su material militar, provocado por la escasez de inversiones.