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Bruselas, la ciudad universal

Por Silvia Celi

Antes de visitar una ciudad, casi todos los viajeros leen alguna guía turística para saber cuáles sitios hay que ver, donde se puede comer bien, donde alojarse.Todas las guías sobre Bruselas, la capital de Bélgica, recomiendan al visitante pasearse en La Gran Plaza, comer los típicos mejillones, acompañados con papas fritas y cerveza, visitar al Manneken Pis y, por supuesto, los museos. Pero para sus habitantes, Bruselas es mucho más.

“Bruselas es un laboratorio. Es la ciudad más cosmopolita del mundo, después de Dubái. En este magnífico territorio conviven 183 nacionalidades. La fuerza y la riqueza de Bruselas es ese caldo cultural, ese intercambio cultural que hay por todas partes. Aquí la gente viene de todos los horizontes y se hablan todos los idiomas. Si uno considera que la diversidad es una riqueza, ese panorama puede ser provechoso para el resto de la región”, explica Rachid Madrane, ministro responsable de la promoción de la ciudad y de la Federación Valonia-Bruselas.

Bélgica también es famoso por su producción de finos encajes. En la Gran Plaza hay muchas boutiques que los venden. ®SilviaCeli/RFI

Para muchos europeos, Bruselas, sede de la Unión Europea, es algo así como un gendarme que controla la vida y el bolsillo de los ciudadanos de la Unión.

“Los medios de comunicación franceses, en particular, y los medios en general, declaran: Bruselas dice, Bruselas piensa, etc... Claro que nos sentimos orgullosos de acoger las instituciones europeas, pero Bruselas no se puede reducir solo a eso, a la sede de las instituciones europeas. Esta ciudad también acoge periodistas y diplomáticos, a la OTAN, al parlamento europeo. Pero ante todo es una ciudad con gente que viene de todas partes, que vive a diario aquí. Esta mezcla de culturas y de tradiciones es formidable y es lo que la convierte en una ciudad internacional en la que todo el mundo vive feliz", afirma este ministro.

Vista del mercado de antigüedades de Jeu de Balle. ®SilviaCeli/RFI

Por su lado, Patricia Betancourt, presidenta de la asociación VeneEuropa, quien reside en la capital belga desde hace muchos años, estima que "Bruselas cambia a todo el que va a vivir allí, sobre todo cuando se tienen inquietudes políticas y sociales".

Según esta venezolana,"pedir cita con algún eurodiputado o con algún responsable de la región, no es para nada difícil".

En este mismo sentido, Majo Cázares, artista circense, aprecia "el carácter incluyente de la ciudad", que le da cabida a todos.

Chocolatería Elizabeth. Productos artesanales como en los "tiempos de antes". ®SilviaCeli/RFI

La comunidad de origen hispano es muy importante en la capital belga, asegura Pierre Massart, del servicio de comunicación de Visit Bruselas, organismo que promueve el turismo en la ciudad. Entre otras cosas, "hay muchos lugares para comer y escuchar música. Los belgas van también. Además hay sitios como la Casa de América Latina o la Hermandad Gallega, entre otros, en donde se puede estudiar idiomas y otras cosas".

Los responsables locales se enorgullecen de que, históricamente, Bruselas siempre haya sido un refugio para quienes lo necesitaran, como lo ha probado recientemente la presencia en la capital belga del catalán Carles Puigdemont, por ejemplo.

"Por supuesto! Los exiliados también, pero eso es una tradición en Bélgica. Nosotros acogimos a Víctor Hugo. Muchos exiliados del mundo vinieron a refugiarse aquí. Así que Puigdemont y otros son bienvenidos", exclama con una sonora carcajada Rachid Madrane, ministro responsable de la promoción de la ciudad y de la Federación Valonia Bruselas:.

Bueno, como quiera que sea, con o sin Puigdemont, Bruselas es una ciudad muy agradable, con ambiente. Además de tener excelentes museos, en sus restaurantes se come muy bien. Eso sí, si decide visitarla, no olvide llevar un paraguas.