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Austria: ¿Por qué la llegada de ultraderechistas al poder es aceptada por la UE?

El nuevo gobierno austriaco, formado por la derecha y la extrema derecha, fue investido este lunes. A diferencia de lo ocurrido 17 años atrás, la participación el Partido de la Libertad de Austria (FPÖ) no ha provocado la reacción epidérmica de entones.

Por Esther Herrera, corresponsal de RFI en Bruselas

La extrema derecha vuelve a formar parte del gobierno diecisiete años después de que lo hiciera por primera vez y este martes el nuevo canciller austriaco, Sebastian Kurz, llega a Bruselas para tranquilizar a las instituciones europeas de sus socios de gobierno.

Se reunirá con los presidentes del Consejo, Donald Tusk, y de la Comisión, Jean-Claude Juncker. “Bruselas será el primer destino del nuevo canciller”, ha recordado el portavoz de la Comisión Europea Margaritis Schinas, algo que se ha interpretado como un gesto de buena voluntad.

Cuando entró por primera vez la ultraderecha en un gobierno en Austria fue un auténtico shock. De hecho se le aplicaron sanciones y por primera vez se cortaron relaciones diplomáticas con un país de la UE. Pero ahora la situación es muy distinta. Primero, porque la extrema derecha ya está presente en muchos países de la Unión Europea y tienen una importante representación parlamentaria.

Por otra parte, la ultraderecha austriaca ha prometido dejar a un lado sus promesas más antieuropeístas como, por ejemplo, ha rechazados celebrar un referéndum sobre la salida de Austria de la Unión Europea. Con la reunión de este martes con Sebastian Kurz, Bruselas espera que Austria no se convierta en un problema.

Preocupación entre los austriacos

Mientras en Viena el nuevo gobierno tomaba posesión, unas 6.000 personas se manifestaban ante el palacio imperial contra la política defendida por esta coalición de derecha y extrema derecha, que propone medidas como poner freno a la inmigración económica, acabar con las ayudas sociales a inmigrantes y reducir la cuantía económica que reciben los solicitantes de asilo.

También abogan por la expulsión inmediata de refugiados cuyas demandas sean rechazadas y se niegan a cumplir con el reparto de refugiados que propuso la UE, uniéndose así a la posición defendida por Eslovaquia, Hungría, República Checa y Polonia.

La Directora del Instituto Austriaco para América Latina en Viena, Andrea Ebler, se interrogaba, en el micrófono de RFI, sobre la dificultad de establecer la diferencia entre migrantes económicos y refugiados.

Ebler recuerda que para el partido conservador, seguir en la UE y abandonar las aspiraciones de referéndum ha sido una línea roja en las negociaciones con los ultraderechistas, que ya habían alcanzado el poder en 2000. Sin embargo, en aquel momento el ascenso al gobierno fue una sorpresa incluso para los propios austriacos que, en este caso, sí han buscado y aceptado la defensa de unos valores incluso xenófobos.

“Creo que Austria debería permanecer abierta. Claro que somos un país pequeño y no podemos acoger a todo el mundo pero tendríamos que evitar crear una sospecha general y hostilidad hacia migrantes y refugiados”, opinaba por su parte una manifestante austriaca.

Enfoque internacional por María Díaz Valderrama y Paula Estañol, que entrevista a Andrea Ebler, Directora del Instituto Austriaco para América Latina en Viena.

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