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Alemania extrema derecha Angela Merkel

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La ultraderecha vuelve al Bundestag por primera vez desde el nazismo

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Alice Weidel y Alexander Gauland, los dos líderes de AfD en el Parlamento alemán. Foto del 18 de septiembre de 2017. REUTERS/Axel Schmidt

El perfil de los diputados de la AfD es tan variopinto que va desde negacionistas del holocausto como Wolfgag von Gottfried hasta una ex banquera de Goldman Sachs lesbiana como Alice Weidel, pasando por ex informadores de la Stasi, la policía secreta de la RDA comunista o tránsfugas del partido de Merkel.


Hace cuatro años el partido ultraderechista AfD (Alternativa para Alemania) ni siquiera existía. Este martes hizo su entrada en el Parlamento con 92 diputados después de obtener en las elecciones de septiembre el 12,6% de los votos. Se ha convertido en la tercera fuerza en el Parlamento detrás de la CDU-CSU (246 diputados) de la canciller Angela Merkel y de los socialistas del SPD (153 diputados).

La canciller va a tener que componérselas con un Parlamento en el que los ultraderechistas, anti europeístas y anti refugiados, van a marcar una parte de la agenda política. “Si le preguntas a cualquier líder del AfD qué quiere que suceda el primer día en el Bundestag te dirá que les hagan un cordón sanitario porque eso es lo mejor que le puede pasar para alimentar la estrategia de victimización. Por ahí va a estar la discusión de los próximos cuatro años. En qué medida el resto de los partidos se darán cuenta de que insultando o descalificando a los diputados AfD no van a poder combatirlos”, advierte el politólogo Franco Delle Donne, coautor junto al periodista Andreu Jerez, del primer libro en español sobre el partido ultraderechista alemán Factor AfD. El retorno de la ultraderecha a Alemania”.

Como primera medida, incluso antes de la sesión inaugural del nuevo Bundestag, se cambiaron las reglas para evitar que uno de los miembros del AfD diera el discurso de apertura del curso parlamentario. Hasta ahora era el decano por lo que le hubiera tocado a Wolfgang von Gottfried, de 77 años. Este hombre calificó el Holocausto de “mito” por lo que se modificó el reglamento para que a partir de ahora no sea el decano sino el diputado más veterano en la cámara, título que detiene un diputado liberal.

 “Hay tres grandes familias en el AfD. La primera es la de los nacional conservadores, que podrían estar a la derecha de la unión conservadora liderada por Mekel, luego está la familia de los etno nacionalistas que rallan con el neo nazismo y sirven para aglutinar el voto neonazi tradicional que nunca había pasado de ser una fuerza residual y luego están los ultra nacional liberales y los oportunistas como Alice Weidel, que acepta un discurso que va en contra de su forma de vida para hacer carrera política”, nos aclara el periodista Andreu Jerez, el otro autor del Factor AfD.

Weidel va a ser una de las líderes del partido en el Parlamento. Tiene 38 años, es economista y ex banquera de Goldman Sachs que, pese a reivindicar el hecho de que es lesbiana y de que vive con una mujer de origen esrilanqués, integra un partido que defiende los valores de la familia tradicional donde también están personas como Beatrix von Storch, una aristócrata, cercana a corrientes religiosas integristas y opositora al multiculturalismo.

La AfD quiere medidas neoliberales nacionalistas

Contrariamente a partidos de extrema derecha como el francés Frente Nacional de Marine Le Pen. Alternativa para Alemania defiende un liberalismo a ultranza pero, si es necesario, prescindiendo de la Unión Europea, ya que considera que los países miembros que atraviesan una crisis económica son un lastre para los alemanes. “Hablan de salir del euro o de expulsar a miembros de la zona euro que tienen problemas financieros o de deuda como es Grecia, España o Italia. Lo que quieren es que el Estado se retire que no que participe más. De alguna manera también es paradójico porque hubo gente excluida por el sistema social que los votaron”, dice Jerez.   

Las causas del éxito del AfD hay que buscarlas en el descontento de una parte del electorado alemán por la crisis europea, por los problemas de inseguridad en el este de Alemania y por el tema de los refugiados que fueron acogidos por Merkel. “Lo que hace (AfD) es aplicar siempre una estructura que se llama un marco de comunicación o un frame que es el frame de la amenaza latente. Para ellos siempre hay una amenaza ya sea la Unión Europea, los partidos políticos tradicionales, los refugiados, el Islam o los islamistas, siempre hay una razón para tener miedo. Ellos lo que hacen es trasladarles a la población la idea de que la única alternativa política que entiende que existen esos miedos y que no se los oculta a la población es AfD. Lo que logró este partido es instalar la idea de que son los únicos que hablan de los problemas que le importan a la gente”, explica Delle Donne.

Para los especialistas es difícil calcular cuánto va a durar el efecto AfD. Algunos apuestan por dos legislaturas y no más, pero es difícil de prever. “Lo que debería generar preocupación en Europa es el hecho de que un partido que solo tiene cuatro años con unas enormes disputas internas y un contexto poco favorable para instalarse en el tablero político alemán sea la tercera fuerza parlamentaria durante cuatro años. Nadie sabe qué va a pasar con la Unión Europea, pero que en Alemania haya entrado un partido de extrema derecha es un mal presagio”, concluye Andreu Jerez.