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Barcelona: más de cien mil personas marcharon contra la violencia yihadista

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Una multitud marchó en las calles de Barcelona contra la violencia yihadista más de una semana después de los atentados en Cataluña. REUTERS/Albert Gea

"No tengo miedo" fue el lema de las más de cien mil personas que marcharon por las calles de Barcelona contra la violencia yihadista. La manifestación llega más de una semana después de los atentados en la capital catalana y en Cambrils que terminaron con la vida de 16 personas.


Convocados por el ayuntamiento de la segunda ciudad de España y el gobierno regional catalán, barceloneses y visitantes quisieron mandar un mensaje de paz tras el doble atentado que nueve días antes dejó 16 muertos en Barcelona y en la localidad costera de Cambrils. El número de víctimas fatales subió a 16 con la muerte el domingo de una alemana de 51 años.

"La mejor respuesta: la paz", "No a la islamofobia", podía leerse en las pancartas que enarbolaron los manifestantes -medio millón según la policía municipal- junto a rosas rojas, blancas y amarillas, los colores de Barcelona.

“[Estoy acá] para manifestar nuestro horror por lo que ha pasado en Barcelona y que ocurre en otros sitios del mundo. Tenemos que estar en la calle para que los terroristas vean que no tenemos miedo y también para mostrar a los gobiernos que en parte la culpa es también de ellos por la venta de armas que se hace a los países que no respetan los derechos humanos”, dijo uno de los participantes de la marcha, Marcial García, a RFI.

“Lo único que no me está gustando es que veo un poco mucho politizada la manifestación mezclando temas como el de la independencia. No me gusta. Hoy me parece que no es el día para eso”, agregó García.

Era la primera protesta en la historia de la democracia española en que participaba un monarca, pero Felipe VI recibió silbidos y abucheos de muchos manifestantes en una región, Cataluña, de fuerte sentimiento republicano cuyas autoridades quieren separarse de España.

Tras una pancarta con el lema "No tinc por!" ("¡No tengo miedo!" en catalán), abrieron la marcha representantes de los colectivos que tras el atentado en las Ramblas de Barcelona acudieron en socorro de los afectados: policías, bomberos, médicos pero también vecinos y comerciantes que abrieron sus puertas a las víctimas heridas y asustadas.

Entre ellos estaba Montse Rovira, de 53 años, jefa del servicio de emergencias sociales del ayuntamiento que tras el ataque, explicó a la AFP, acogió y ayudó "a las personas que iban perdidas, a quienes no encontraban a sus familiares".

Sus psicólogos trabajaron sin descanso acompañando a las familias en el reconocimiento de los cadáveres y tratando el estrés postraumático de testigos, médicos o bomberos.

"Han sido momentos muy duros", reconoció. "Estábamos listos a nivel logístico, pero a nivel psicológico no estás nunca preparado para algo así", agregaba.

En segunda fila desfilaron codo con codo políticos y otras autoridades, entre ellas el jefe del ejecutivo español, Mariano Rajoy, y el presidente del gobierno regional, el independentista Carles Puigdemont.

Tras ellos se alzaban numerosas "esteladas", la bandera separatista catalana con una estrella blanca sobre fondo azul, y carteles de "Vuestras políticas, nuestras muertes".

Algunos manifestantes querían denunciar así la "hipocresía" de los representantes del Estado español por marchar contra la violencia yihadista, cuando venden armas a países como Arabia Saudita, acusados de vínculos con el islamismo radical.

"La solución al problema del terrorismo no es más vallas metálicas ni más policías, sino cortar la financiación del Estado Islámico", decía Josep Anton Montfort, traductor jubilado de 64 años, en referencia al grupo yihadista que reivindicó los atentados.

Con AFP.