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Trump abandona Bruselas sin disipar las dudas de sus aliados de la OTAN

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El presidente de EE.UU. acomoda su traje tras empujar a su par de Montenegro Dusko Markovic, el 25 de mayo de 2017 en Bruselas. REUTERS/Kevin Coombs

El presidente estadounidense criticó el nivel del aporte económico de los europeos a la Alianza Atlántica y evitó reafirmar la fidelidad de Washington. “Los grandes vencedores de esta cumbre son Putin y Rusia”, juzga el analista Jorge Benítez, entrevistado por RFI.


Con Esther Herrera y Stephanie Schuler desde Bruselas

Donald Trump ha desatado su retórica habitual, esta vez en Bruselas. En un gesto poco común, el presidente de Estados Unidos ha lamentado públicamente este jueves que los países de la OTAN no gasten suficiente dinero en Defensa: una exigencia histórica de Estados Unidos, pero que hasta ahora no se había producido de una forma tan explícita.

“No es justo ni para el pueblo ni para los contribuyentes de Estados Unidos” ha asegurado.

Prueba del ambiente en Bruselas, Trump empujó al primer ministro de Montenegro, Dusko Markovic, para figurar al frente de la foto de la cumbre.

Estas palabras se han producido tras la inauguración del nuevo edificio de la OTAN y al monumento a las víctimas del 11 de septiembre de 2001.

Los líderes se han comprometido al menos a gastar un 2% del Producto Interior Bruto en Defensa, de aquí a 2024 y a participar en más misiones internacionales.

La cita trataba de convencer a Trump de la importancia de la alianza. Por ello, los líderes también han aprobado que la organización participe en la coalición internacional de lucha contra el grupo Estado Islámico, otra de las exigencias de Washington.

Eso sí, el secretario general de la OTAN, Jens Stoltenberg, ha advertido que no participará en combates. La organización apoyará sobre todo en inteligencia e intercambio de información.

Una alianza debilitada

“Llegó pidiendo aumentos tangibles de los gastos de sus aliados para que alcancen el objetivo de 2% del PIB y deberá regresar con las manos vacías. Lo único que consiguió son promesas que no serán distintas de las del pasado”, estima el analista Jorge Benítez, miembro de Atlantic Council, un think tank basado en Washington.

“En cambio, para la OTAN lo importante era borrar las dudas y la incertidumbre suscitadas por los comentarios displicentes que hizo durante la campaña presidencial. Pero sus comentarios durante la cumbre, como el hablar de dinero durante la inauguración del memorial del 11 de septiembre fue realmente de mal gusto y desde un principio reintrodujo un tono muy negativo. Las dudas relativas a Trump hacia la OTAN no han hecho más que empeorar”, señala, entrevistado por RFI.

“No supo aprovechar esta oportunidad para llevar tranquilidad a sus aliados. Tendría que haber enviado el mensaje claro de que su administración apoyaría el artículo 5 del tratado de la OTAN, y ni siquiera lo mencionó, es un error muy grave. De este modo, los grandes vencedores de esta cumbre son [el presidente ruso Vladimir] Putin y Rusia, que sacarán provecho de esta incertidumbre, de esta idea de que Estados Unidos podría haber dejado de ser un aliado de fiar. Esto debilita a Estados Unidos, a nuestros aliados, a la OTAN y no hace más que ayudar a Rusia”, agrega Benítez.