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Rusia y la OTAN dialogan después de la cumbre de Varsovia

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Alexander Grushko, representante ruso ante la OTAN, el 20 de abril de 2016 en Bruselas. JOHN THYS / AFP

En un contexto tenso, los embajadores de la OTAN y de Rusia se reúnen este miércoles en Bruselas, en el marco del Consejo Rusia-OTAN. Moscú espera “una explicación detallada de los fortalecimientos múltiples” de la Alianza Atlántica, declaró un portavoz del ministerio de los asuntos exteriores ruso, después de la cumbre de Varsovia.


Por Dorian Colson-Roy

Se trata del segundo encuentro después del deterioro de las relaciones por la crisis ucraniana y el primero después de la cumbre de la Alianza, que se celebró la semana pasada y durante la cual fueron tomadas una serie de decisiones. El pasado mes de abril, el Consejo Rusia-OTAN ocurrió, por primera vez en dos años, para abordar las cuestiones de Ucrania y de Afganistán. Aunque la reunión concluyó sin resultados positivos, debido a puntos de vista “muy dispares”, como lo calificó el secretario general de la Alianza, Jens Soltenberg, se reconoció la necesidad de diálogo.

La cumbre de Varsovia: “Unidad”, “firmeza”, “diálogo”

“Unidad”, “firmeza”, “dialogo”, fueron las tres consignas de los 28 aliados durante la última reunión de los 8 y 9 de julio, en la capital polaca. Con esa reunión en Polonia, la OTAN confirmó su vocación a producir consenso, y todos los Estados miembros se pusieron de acuerdo frente a Rusia.

Barack Obama, que declaró que Rusia había “violado” el derecho internacional anexando la región de Crimea en 2014, confirma la posición firme de la organización internacional, que condenó en un comunicado final “las acciones y políticas desestabilizadoras” del Kremlin. Esa firmeza se materializó también en el despliegue de las medidas pedidas por los países de Europa central y los países bálticos, durante la última cumbre de la OTAN de 2014, en Newport (Gales). “Realizamos el fortalecimiento de nuestra defensa colectiva más significativo desde la Guerra Fría”, explicó el presidente estadounidense.

4 batallones para 4000 soldados, nuevas infraestructuras, un plan de reactividad y de estrategia contra una guerra híbrida, representan las mayores decisiones tomadas para restablecer la función de disuasión propia a la OTAN. Después del Brexit y su unidad reafirmada, esa reunión tenía el objetivo entrar en una nueva fase de dialogo.

“Una vez que las fronteras orientales estén reforzadas, pueden pedir a los países de Europa del este abrir un diálogo con Rusia” explicó un alto funcionario de la organización basada en Bruselas.

Moscú espera un diálogo franco y explicaciones

El 20 de abril, los embajadores de los 28 países miembros y su homólogo ruso, Alexandre Grouchko, habían restablecido un diálogo por primera vez en 20 meses. Jens Stoltenberg había saludado “conversaciones francas”, aunque había reconocido que subsistían desacuerdos.

Por su parte, Alexandre Grouchko declaró que “el foco principal se centrará en las cuestiones de seguridad militar en respuesta a las decisiones tomadas en la cumbre de Varsovia”, antes de añadir que Rusia “espera un diálogo franco y serio sobre los problemas relativos a las actividades de la OTAN cerca de las fronteras rusas y su impacto sobre la seguridad y la estabilidad de Europa”.

Más allá de esa voluntad de dialogar, Rusia desea abordar la cuestión del espacio aéreo encima del mar Báltico, donde los dos actores se acusan mutuamente de violaciones recurrentes de sus espacios respectivos. También, se acuerda tratar el caso ucraniano, la aplicación de los acuerdos de Minsk, y la posible cooperación Rusia-OTAN sobre la seguridad en Afganistán. Aunque las dos partes se acusan de favorecer la desestabilización en Europa del este, esta reunión refleja una reactivación de las relaciones y del diálogo entre la Alianza Atlántica y el Kremlin.