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Ocho hombres poseen tanto como la mitad más probre del mundo

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El empresario mexicano Carlos Slim y el fundador de Microsoft, Bill Gates. REUTERS/Henry Romero

Se llaman Carlos Slim, Mark Zuckerberg o Amancio Ortega, y junto a otros cinco magnates y tienen en el banco el mismo dinero que 3.600 millones de personas, indica la ONG Oxfam, que destaca la brecha entre ricos y pobres en vísperas del foro de Davos.


La riqueza de 3.600 miles de millones de personas equivale a la que amasan, en total, seis empresarios estadounidenses, uno español y otro mexicano, asegura la ONG Oxfam en un informe publicado la víspera de la apertura del Foro Económico de Davos.

Que ocho personas en el planeta posean tanta riqueza como la mitad más pobre de la población mundial es una situación "indecente" que "exacerba las desigualdades", denuncia la ONG.

Los ochos magnates tan ricos como medio planeta son Bill Gates, fundador de Microsoft; Mark Zuckerberg, cofundador de Facebook, Jeff Bezos (Amazon), el mexicano Carlos Slim (Grupo Carso) y el español Amancio Ortega (Inditex).

“Habíamos subestimado esta brecha entre los que más tienen y los que menos. Con estos datos provistos por la banca de inversión Crédit Suisse sobre la distribución global de la pobreza, resulta que el 50% más pobre de la población tiene menos riqueza de lo que inicialmente teníamos presente. Nuevos datos actualizados, principalmente referidos a India y China, muestran que el 50% es aún más pobre en términos de riqueza de patrimonio de lo que estimábamos”, explica a RFI Iñigo Macías Aymar, coordinador de investigaciones de la ONG.

La desigualdad será uno de los temas que tratarán los líderes políticos y empresarios en la cumbre anual de Davos, que se celebrará del martes al miércoles, en la que participarán 3.000 personas. Para Oxfam, el responsable de esta brecha es el sistema económico.

“Estamos atrapados en un modelo económico que prioriza los beneficios y las rentas de capital frente a los salarios y al empleo. Lo que vemos en es que las rentas salariales cada vez tienen un menor peso en el Producto Interior Bruto de los países”, señala Macías Aymar.

“La obsesión por tener dividendos para los accionistas” redunda en “una mayor presión salarial sobre los trabajadores, congelación de sueldos y salarios, y al mismo tiempo la utilización de estas estructuras de paraísos fiscales que permiten a las grandes compañías aumentar su competitividad de una manera artificial. Es un modelo cortoplacista, un reflejo del sistema actual y que realmente no ayuda a combatir la creciente desigualdad”, advierte Oxfam.

“Lo que pedimos a los líderes políticos que se reúnen en Davos es que participen en la definición de esta nueva economía que funcione para el 99%, una economía más humana, que sirva para la mayoría y no sólo para una minoría. Y de una manera más concreta pedimos que las grandes empresas paguen salarios dignos, que no se obsesionen por la distribución de esos dividendos y se preocupen más por los trabajadores, por ofrecer un salario digno y que al mismo tiempo las empresas aporten a través de impuestos lo que realmente deben aportar a las sociedades en las que participan, producen y venden. De lo contrario esto nos aboca a una situación insostenible camino al precipicio”, recalca.