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‘La flor’, el maratón cinematográfico en Biarritz

Por María Carolina Piña

El festival de cine latinoamericano presentó una película única, “La flor”, una cinta argentina de 14 horas de duración que ha marcado un hito en la historia del festival y, quizás, del cine mundial.

Ha sido todo un acontecimiento en el Festival Biarritz-América Latina. Una “película-maratón” que necesitó tres largas sesiones de proyección. “La flor” del argentino Mariano Llinás compite este año por al premio El Abrazo al mejor largometraje. Con sus 14 horas de duración ya batió al menos el récord de la película más extensa que se haya presentado en toda la historia del festival.

Pero hay otros muchos aspectos para considerarla una obra extraordinaria. En primer lugar, no cuenta una, sino seis historias, cuatro de las cuales comienzan pero no terminan; la quinta tiene un principio y un final, y la sexta no tiene principio pero cierra todo el largometraje.

“Más que una película, yo prefiero considerarla como un experimento cinematográfico. Una exploración de todas las posibilidades que ofrece el cine”, dijo su director, el argentino Mariano Llinás ante los micrófonos de RFI.

Por otro lado, “La flor” cuenta con la interpretación de cuatro actrices, que asumen los todos roles femeninos de cada una de las historias. Gran parte de la película está narrada por el mismo Llinás en voz off. Muchos de los textos son ejercicios poéticos acompañados de imagen.

“En ese sentido, se puede decir que quise acercarme a las letras, a esas obras extensas que solo existen en la literatura. Pero también hay muchas referencias cinematográficas; hay mucho del suspenso propio de Hitchcock, por ejemplo, pero también muchos guiños a la música clásica y a la pintura”, explicó el director.

Un episodio de “La flor”, en el que el director narra su obsesión por filmar árboles florecidos, está construido sobre la música de la “Primavera” de Antonio Vivaldi.

La película es desde todo punto de vista una “desmesura”, en opinión de Llinás, al punto que los créditos al final de la cinta duran más de media hora.

En el Festival de Biarritz, “La flor” fue proyectada en tres sesiones, una de cuatro horas y otras dos de cinco. Unas 400 personas se encontraban todavía al final de la última proyección, visiblemente felices tras esa “experiencia cinematográfica”.

“Es una locura, pero estoy feliz de haberla visto toda”, confesó un caballero que se quedó hasta el último minuto. “Es una metáfora de la vida; la vida es así, un absurdo total”, expresó otro espectador tras las 14 horas de “La flor”.

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