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Monet en Giverny, impresionismo y botánica

Por María Carolina Piña

Redifusión. El célebre pintor impresionista vivió en esta pequeña localidad normanda durante la mitad de su vida. Su casa y coloridos jardines pueden visitarse de marzo a noviembre.

Giverny, a una hora de París, es una apacible localidad en la región de Normandía. Allí se encuentra la Casa de Claude Monet, una antigua granja donde el maestro del impresionismo vivió la mitad de su vida. Esta vivienda así como sus hermosos jardines se han convertido en uno de los lugares más visitados de la región. Miles de flores de 500 especies distintas brotan de los jardines de esta casa. Una explosión de color y naturaleza que atrae a más de medio millón de turistas cada año.

El interior de la casa, una antigua granja que el pintor impresionista agrandó y remodeló, también puede visitarse.

“Monet se instaló en Giverny a la mitad de su vida, tenía 43 años y vivió aquí otros 43 años, hasta su muerte. Cuando compró esta casa se había quedado viudo; Camille, su primera esposa con la que tuvo dos hijos, había fallecido. Estaba con Alice, que luego se convertiría en su segunda esposa y quien tenía seis hijos. Monet necesitaba entonces una casa grande, así que compró esta hacienda y la acomodó para alojar a su familia y tener su lugar de trabajo y exposición de sus pinturas”, explicó a RFI Ariane Cauderlier, una de las guías del lugar.

El precursor del impresionismo no escatimaba en colores: los tonos rosado y verde que en Giverny llaman “verde de Monet” adornan el exterior de la casa. Mientras que en los espacios interiores domina el azul, un comedor muy amarillo e infinidad de grabados japoneses.

“Monet pintó las paredes y los muebles del mismo color, lo que hace de esta casa un lugar muy pintoresco. Puso azul celeste en las paredes y azul más oscuro en las molduras y luego mando a pintar los muebles para que fundieran en el espacio. Otro elemento característico de esta casa son los grabados japoneses que están por todas partes. En esa época se vivía en Francia el periodo que llamamos 'japonismo' fue una moda que tuvo una gran impacto en Occidente, a finales de siglo XIX. En la casa de Monet se conservan los 260 grabados japoneses de su colección, y que fueron una gran fuente de inspiración”, agregó Cauderlier.

Pero el principal atractivo del lugar es el jardín de una hectárea, una obra maestra diseñada por el propio Monet. Allí reinan tulipanes, narcisos, lirios, rosas y otras especies de flores que componen el llamado "Clos Normand". Por un camino de píceas y cipreses se llega al “Jardín de agua” donde Monet instaló un puente japonés sobre un estanque de nenúfares, modelos que le sirvieron para sus conocidos lienzos.

“Desde que abrimos al público, en 1980, recibimos cada año a 600.000 personas que visitan el jardín y la casa de Monet, uno de los grandes genios de la pintura y maestro del impresionismo. La Fundación Claude Monet tiene como objetivo resguardar este patrimonio arquitectónico pero también botánico compuesto de flores de primavera, de otoño y de verano, que es uno de los lugares turísticos más importantes de Francia. Se puede decir que el alma de Monet esta todavía aquí”; explicó Hugues Gall, presidente de la Fundación Monet.

La Casa de Monet en Giverny, en la región de Normandia puede visitarse de marzo a noviembre.