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Amundsen y el capitán Scott: "A la conquista del Polo Sur"

Por Ivonne Sánchez

El 14 de diciembre de 1911 el explorador noruego Roald Amundsen y sus hombres llegaron al Polo Sur. Una hazaña extraordinaria pero también dramática ya que otro equipo liderado por el capitán británico Scott buscaba alcanzar el mismo objetivo pero su misión terminaría trágicamente. El Museo de las Confluencias de Lyon recuerda la carrera desenfrenada por llegar primero a este punto del planeta en la exposición “A la conquista del Polo Sur”. Una exploración que se ha convertido en una verdadera leyenda.

¿Quién no ha escuchado el trágico fin del capitán Scott y sus hombres, los cuales luego de haber llegado al Polo Sur, un 17 de enero de 1912 murieron de cansancio y frío a su regreso? Cien años después, el Museo de las Confluencias de Lyon, en colaboración con el Museo de Historia Natural de Nueva York, relata la increíble aventura por conquistar el Polo Sur, una carrera desenfrenada que se dió entre dos equipos, uno noruego y otro británico, por llegar primero a este lugar.

La exposicion  "A la conquista del Polo Sur" se centra de manera muy pedagógica en las estrategias de ambos equipos, pero recuerda que al principio, la conquista del Polo Sur no era una carrera, como nos explica Marie Perrier, del Museo de Confluencias y encargada de esta exposición: “Los británicos deciden ir al Polo Sur para hacer una investigación científica. El objetivo era conquistar el Polo Sur pero sobre todo estudiar esta región, la fauna, el clima y la constitución del continente".

La expedición científica británica Terra Nova comenzó sus preparativos en 1910 . Al llegar a Melbourne, Australia, el capitán Scott recibe un telegrama de un explorador noruego, Roald Amundsen: "tengo el honor de informarle que me lanzo en la carrera y yo también voy a la Antártida”. En un segundo, la carrera es lanzada.

En enero de 1911 ambos equipos, llegaron a la Antártida a la barrera de hielo de Ross y establecen sus campamentos de base. Scott con 65 hombres en el Cabo Evans y Amundsen, con 18, a unos 96 kilómetros de distancia, en Framheim.

La exposición muestra reproducciones de sus campamentos respectivos, el tipo de material que escogieron ambos equipos para protegerse del frío, Amundsen, quien ya había estado en el Polo Norte, observó como los inuit (esquimales) se protegían contra el frío y contra la luz cegadora del sol.

Taller reconstituido de Amundsen Musée des Confluences

Pero es sobre todo la estrategia del transporte la que será clave en el éxito o fracaso de esta misión. Amundsen apostó todo en trineos ligeros y perros de Groenlandia mientras que Scott se apoyó en un sistema complejo de trineos motorizados, ponis de Mongolia y algunos perros.

El 14 de diciembre el equipo de Amundsen llegó al Polo Sur, plantó su bandera y emprendió sin dificultades el camino de regreso al campamento y luego a Noruega. Un mes después el capitán Scott y cuatro hombres más llegaban al mismo punto, constatando que los noruegos llegaron primero. El camino de regreso va a ser muy difícil como nos explica Marie Perrier: "Todo es complicado para los británicos. Ya están exhaustos, han adelgazado mucho, el invierno está llegando de nuevo y ya no tienen perros ni ponis, las condiciones meteorológicas empeoran, llegan al primer punto de abastecimiento para darse cuenta que hubo fugas de combustible por lo que no pueden calentarse ni retomar fuerzas. El 20 de febrero pierden al primer hombre, Edgar Evans. Todos tenían los dedos congelados, también sufrían de ceguera de nieve, se ponían gotas de cocaína para el dolor. El 16 de marzo, Lawrence Oates, cuya condición física se ha deteriorado, sale de la tienda de campaña y con una dignidad típicamente británica dice al grupo "Voy a salir fuera y a lo mejor me quedo allí un momento". Y muere un poco más lejos.”

Los tres hombres restantes, Wilson, Bowers y el capitán Scott siguen adelante para morir unos días después, probablemente el 29 o 30 de marzo. Sus cuerpos congelados serán descubiertos ocho meses después. Su muerte los convertirá en eternos héroes de la Antártida, incluso inspirará una canción del grupo Mecano.

Entrevistadas: Marie Perrier, responsable de la exposición, y Hélène Lafont-Couturier, directora del Museo de las Confluencias, en Lyon, Francia.