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El emperador Akihito se despide con un discurso pacifista

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El emperador Akihito de Japón pronunció este miércoles su último discurso de Año Nuevo antes de su abdicación en abril de 2019, y afirmó que rezaba por la paz en el mundo ante decenas de miles de personas. Fuente: Reuters.

El emperador Akihito de Japón pronunció este miércoles su último discurso de Año Nuevo antes de su abdicación en abril de 2019. Se trata del fin de una era marcada por un mensaje pacifista. Su heredero enfrentará el renacimiento del militarismo y el desafío chino.


Por Gonzalo Robledo, corresponsal de RFI en Tokio

"Me alegra sinceramente celebrar el nuevo año junto a ustedes bajo este cielo despejado", dijo este miércoles el emperador Akihito a los miles de asistentes reunidos en Palacio Imperial, muchos de los cuales enarbolaban banderas japonesas y gritaban "larga vida".

"Rezo por la paz y la felicidad de la gente de nuestro país y del mundo", dijo Akihito, flanqueado por la emperatriz Michiko y otros familiares.

“Adiós a un gran pacifista” será sin duda un titular más frecuente para despedir el emperador Akihito el próximo 30 de abril. Ese día el monarca de Japón cede el trono a su hijo, el príncipe heredero Naruhito y termina tres décadas al frente de la dinastía reinante más antigua del mundo.

Cuando subió al trono en 1989, Akihito heredó de su padre, el emperador Hirohito, un país encumbrado en la segunda economía del mundo.

Pero el legado incluía la reputación de una nación militarista que en la primera mitad del siglo había invadido y masacrado en nombre de una unidad pan-asiática que nunca cuajó.

Mientras casi todos los 18 primeros ministros que gobernaron durante sus treinta años de trono se mostraban reacios a pedir perdón a los vecinos de Asia por las más nefastas acciones del ejército japonés, Akihito tuvo siempre un tono conciliatorio.

El actual gobierno del primer ministro Shinzo Abe quiere modificar la Constitución pacifista y dar paso a un ejército ofensivo y bien armado que tranquilice a los japoneses frente a la amenaza china.

La ausencia de una voz pacifista de peso como la del emperador Akihito puede propiciar de renacimiento del militarismo. Por eso se espera que Naruhito, el próximo emperador, asuma la contradictoria tarea de perpetuar la tradición milenaria de su trono al tiempo que evita que su país repita los errores del pasado.